Variedad: 1.2 Animales y ganadería; 4.2 Fiestas y tradiciones
El caballo (al-Faras) en Marruecos: El caballo barbe es el autóctono de Marruecos y su nombre se deriva de la palabra "beréber", que designa a los amasigh, los primeros habitantes de país. En el siglo VII, los caballeros árabes mensajeros de una nueva religión, el Islam, introdujeron el pura sangre árabe, considerado aún hoy día como el único verdadero pura sangre de Marruecos. Sin embargo son dos los pura sangres que en la actualidad existen en Marruecos:
- El pura sangre árabe
- El caballo marroquí descendiente del barbe, procedente de Asia central..
Actualmente la tradición ecuestre se mantiene y se perpetúa gracias a la "Tbaurida" de los Barud" conocida como Fantasía. También la práctica de la cetrería estimula la continuidad de la cría del caballo de pura sangre, pero en muchísima menos medida, ya que esta práctica se está extinguiendo.
Aspecto:.
- El barbe: El barbe es un caballo de montar, robusto y sobrio, que existía en Marruecos antes de la llegada de los árabes.
- El árabe: El pura sangre árabe también es un caballo de montar, pero mucho más mas estilizado y elegante.
Tbaurida: Fantasía es el nombre de origen latino que se daba a principios del siglo XIX "al-tbaurida" una representación simbólica del virtuosismo guerrero, representada por los "barud", y presente en toda gran celebración, especialmente en los "Mussem": celebraciones y mercados campesinos a los que acuden desde distintas poblaciones circundantes, los mussem se celebran tanto dentro de las poblaciones como en descampados equidistantes a varios poblados.
Los enfrentamientos tribales eran frecuentes y el carácter guerrero de algunas tribus también. El Islam no acepta las guerras salvo para defender la vida o la familia, por lo que estos enfrentamientos bélicos se fueron sustituyendo por enfrentamientos folklóricos y festivos, donde la competición es dura, pero pacifica, la superioridad o el honor de la tribu queda demostrada a través de una simulación de acción militar tradicional
Zona: Yedida y alrededores, pero los encontramos en las fiestas de todo Marruecos y muy especialmente en Los Mussem
Técnica de la carga de caballería: Un barud (caballero de pólvora) con la indumentaria tradicional y armado con Jinyar, puñal tradicional; Bundoquia, trabuco alargado;al-Qanut, el cuerno de la pólvora. Con el estribo calado hasta el fondo, la rodilla hacia adelante y el talón bien hincado en la cincha, adopta una posición de combate al dirigirse hacia el otro; adelantando el pie y doblando la rodilla en una embestida que en el siglo XVII se sustituyó por un toque de ballesta.
Tbaurida: Las cargas de los grupos de caballería compuestos por los barud, se van sucediendo estrepitosamente, disparando al aire con los bundoquia cargados de pólvora.
Utilidad: Tradicional y festiva. Conserva la tradición ecuestre marroquí. Sustituye las auténticas cargas de caballería cargas de caballería de enfrentamientos tribales, por la tbaurida, carga simulada y festiva de competición tribal pacífica y cultural.
La cetrería: Otra práctica donde el caballo resulta inestimable es el arte de la caza con halcón. Este romántico estilo de caza se está perdiendo en Marruecos, a pesar de la reserva de halcones y de los esfuerzos de los admiradores de estos animales.
La reserva de halcones está situada en una espectacular casbah rectangular de Boulaouane, dotada de 7 bastiones, construida en 1710 por Moulay Ismail.
En El Jadida, el anciano Mazagan, de la ancestral tribu de Kwassen, continua con pasión sus esfuerzos para hacer perdurar el olvidado arte de la cetrería. Es un enamorado de los halcones y de los caballos.
Los complementos:
La silla de montar: En Marruecos, la silla de montar procede de la tradición de los zenetes. Esta tribu oriunda de los Aures de Argelia, proporcionaba los mejores jinetes del Magreb. Los zenetes fueron los primeros en montar con silla y estribo. Utilizaban una silla profunda de ángulos pronunciados que cumplían la función de espuelas, y montaban "corto" avanzando la rodilla y echando hacia atrás el talón. Los españoles, seducidos, adoptaron la monta a jineta (a la zenete).
Se compone de:
- FRONTAL.
- BARRÉN TRASERO en madera ligera recubierta de piel.
- CINCHA DE PECHERA recubierta con satén bordado.
- RIENDAS DE PASAMANERÍA adornadas con borlar o pompones y lentejuelas.
- ESTRIBOS grandes y de forma rectangular, contribuyen al equilibrio del caballero.
- MANTA SUDADERA recubierta de satén bordado a juego con el resto de la silla, por lo general hay siete.
Existen distintos estilos de adornos a la hora de decorar las sillas de montar combinando repujados, bordados, cueros..... y sillas sillas decoradas con adornos inspirados en el arte de los "zel-ligs" o mosaico de azulejos, reproducen los mismos motivos que los mosaicos de azulejos, resaltan las sillas donde se emplean los bordados hechos con hilos de oro.
La brida lleva un freno circular (bocado) que permite al jinete parar su caballo en pocos segundos, incluso si va al galope, la igual que todos los complementos, su decoración artesanal se cuida hasta el más mínimo detalle, dando un resultado espectacular a la hora de ver al jinete sobre el caballo, ambos completamente equipados. La jáquima está adornada con bordados de pasamanería, y rematada, en su parte inferior, con borlas.
Los acaballaderos están a la altura de la importancia que tienen los caballos en el lugar, podemos saber de su glorioso pasado visitando las gigantescas cuadras de Dar el Ma, la casa del agua, un castillo de Mequines, que albergaban 12.000 caballos, lo que nos puede dar idea de la importancia de la caballería en el pasado marroquí.
En el exterior de las cuadras, incluso en las actuales, existen carteles de diferente color donde figura información sobre la raza de los caballos: placa roja para los pura sangre árabe, placa verde para los barbe, y placa 50% roja 50% verde, en diagonal, para los árabe barbe
Los acaballaderos nacionales proporcionan sementales a los criadores y una tarjeta de identificación que les permite competir.
Caracteres económicos, sociales, estéticos.... (simbología y refranes): Desde siempre se ha asociado el valor del caballo con el del caballero, a mayor rango, distinción o poder mejor montura, y viceversa.
Todo tiene importancia en el caballero: el caballo ha de ser un pura sangre bien entrenado; la silla bellamente ornamentada, en muchas ocasiones bordada con hilo de oro, se trata de una herencia familiar muy valorada; la brida, digna del caballo y del caballero; la indumentaria, tradicional e impoluta; los complementos, el porte....
Los actos más importantes en la vida de un hombre se hacían a caballo, la entrada del rey a una ciudad, o de los gobernantes coloniales durante la etapa colonial, la boda, la caza con halcón, la defensa del honor y de la familia.......
En la actualidad se está recuperando la tradición de recoger a la novia, después de la boda: el novio, elegantemente ataviado con la indumentaria tradicional y montado a caballo, recoge a su reciente esposa para llevarla a su nuevo hogar en otra montura, decorada y adecuada especialmente para ella, la escoltada solícitamente convertido en un elegante, servicial y valiente caballero.
En toda gran celebración que se precie, y especialmente en los "Mussem" encontraremos la "Tbaurida" una representación simbólica del virtuosismo guerrero .
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