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| La
herencia árabe en la agricultura y el bienestar de Occidente
Universidad Politécnica de Valencia
Los aromas de al-Andalus
Cherif abderrahman Jah - Alianza Editorial Historia
del País Valencià Manuel
Sanchis Guarner y Miquel
Tarradell - INFLUENCIA
que ejerció la dominación de los árabes en la AGRICULTURA,
INDUSTRIA Y COMERCIO
- Melchor
Bellver y Vicente del Cacho
-
- AL-ANDALUS
magia y seducción culinarias
- Instituto
Occidental de Cultura Islámica
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Para
más información, consulte los ejemplares de "Influencia
que ejerció la dominación de los árabes en la agricultura,
industria y comercio" y "La herencia árabe en la agricultura
y el bienestar de Occidente" disponibles en la
biblioteca del Centro Cultural Islámico de Valencia. Introducción
Jardines
de los Viveros (Valencia)
"Por
la abundancia de sus jardines Valencia es llamada el Ramo de Flores de al-Andalus.
" al-Maqqarí |
Son muy conocidas
las alabanzas que los geógrafos árabes hicieron
sobre la fertilidad de las tierras de Sharq al-Andalus, nos hablan de Orihuela
rodeada de jardines y vergeles que producían frutos en cantidades prodigiosas,
de Denia, en medio de viñas e higueras, de Alcira, entorno a la cual había
muchos árboles frutales de regadío, de Morvedre, con sus vergeles
regados por agua corriente, de Burriana, con árboles y viñas en
su entorno, etc. Tenemos
testimonios de como veían la Valencia musulmana los musulmanes de la época:
Al-Adjubí, nos hace una detallada descripción
de la Valencia musulmana:
"Valencia se encuentra
cerca de un lago y del canal de un río que la bordea por el norte. Está
situada en la región oriental de al-Andalus, en uno de los lugares de mayor
belleza. La envuelven huertas y acequias, y solo se escucha el rumor de la corriente
del agua, que se extiende por todo, se ramifica en una infinidad de cursos cantarines.
Cerca del mar Mediterráneo se encuentra su Albufera. Al salir de la ciudad,
hay deliciosos lugares de esparcimiento... De gran amenidad y esparcimiento es
la Russafa, lugar predilecto de Ibn 'Amir... La claridad y la luz de Valencia
es superior a la de las otras ciudades de al-Andalus y es cierto que su atmósfera
es siempre resplandeciente, sin que halla nunca nada que la enturbie".
También
es muy expresivo el texto de al-Maqqarí:
"por
la abundancia de sus jardines Valencia es llamada el Ramo de Flores de al-Andalus.
Su Ruzafa es considerada como una de las herencias más deleitosas de la
tierra. El sol, al nacer, se mira en las aguas de su Albufera" |
| Sabemos
de la tristeza y añoranza de los hispano-musulmanes valencianos expulsados
de Sharq al-Andalus, la melancolía de sus corazones al recordar
la tierra que les vio nacer, murieron manifestando que nunca vieron ni encontraron
otras tierras, a sus ojos más ricas y bellas, que las de sus antepasados,
cruelmente perdidas en guerras contra los invasores catalano-aragoneses.
Ibn al-Abbar es un buen ejemplo de ello.
Pero
lo más paradójico es que aquellos que se las arrebataron también
admiraron su belleza y la exuberancia conseguida con el trabajo y esfuerzo de
generaciones y generaciones de sus anteriores pobladores pobladores: valencianos
musulmanes, judíos y cristianos; Jaime I, en su Crónica,
hace una detallada descripción de la tierra recién conquistada,
la veían sus ojos en toda su belleza natural y el esplendor que le habían
proporcionado sus antiguos pobladores; por ejemplo, cuando en su Crónica
nos describe el Pla de Xátiva:
"Anc no vim Xátiva, e volem-la veer. E
anam lla, a aquell coll agut qui és part del castell, e veem la pus bella
horta, moltes e espesses, e veem encara lo Castell, tan noble e tan bell, e tan
bella horta, e haguem-ne gran goig e gran alegre en nostre cor". Cuando
los musulmanes llegaron a la península Ibérica, por regla general,
no atentaron a la seguridad de las personas de la península Ibérica,
y respecto a los bienes, en lugar de adjudicarse todo el suelo, como lo hicieron
los emperadores romanos, ó las dos terceras partes, como los reyes visigodos,
confiscaron las tierras de los visigodos, dividiendo sus grandes latifundios y
repartiendolos entre la población; y las fincas
pertenecientes a los patricios emigrados, al clero y a los grandes señores
que los combatían, se las repartieron reservando un quinto para el Califa
y los cuatro quintos restantes entre los musulmanes.
(Dozy, tomo I, páginas 55 y 56). |
"El
sol al nacer se mira en las aguas de su Albufera". al-Maqqaqri. "Valencia
se encuentra cerca de un lago"
al-Adjubí
La dimensión de la Albufera era muy
superior a la actual | La
agricultura en al-Andalus
El Palmeral de Elche, un claro exponente
de la agricultura musulmana en zonas áridas, utilizada para los oasis de
llanura. Al fondo la Calahorra |
.Cuando los musulmanes llegaron
a la Hispania romanogoda, se encontraron con un panorama alimentario poco reconfortante.
La tierra era pobre de recursos, y por tanto la alimentación escasa y poco
variada; se basaba casi exclusivamente en el consumo de cereales y en la vid,
una agricultura de base romana, conservada, prácticamente sin variación,
por los visigodos, cuyos elementos principales eran los cereales. Lo mismo sucedía
en el resto de Europa donde el cultivo de frutas y hortalizas era prácticamente
inexistente. En base a esta situación,
la política de los dirigentes Omeyas de al-Andalus, fue la de impulsar
todo lo relacionado con el desarrollo agrícola Para ello en primer
lugar se recopilaron y tradujeron gran cantidad de textos
antiguos sobre agricultura -la mayoría orientales- y se
perfeccionaron y aumentaron los sistemas de regadío de origen romano
existentes en el suelo peninsular, tanto en las técnicas de extracción,
como de conducción del agua. Se aclimataron e introdujeron
nuevas especies vegetales. La agricultura
que, a partir de ese momento se iba a desarrollar en al-Andalus se basaría
en tres modelos: A) El modelo Oriental que tenía
cuatro fuentes básicas: 1.- Bolo Demócrito de Mendes agrónomo
egipcio. 2.- Enlaza la tradición griega con la siriaca y la persa 3.- Bizantinos
(rumíes). 4.- Agricultura Nabatea. B) El modelo Latino
proviene de distintos autores entre los que destacan Columela, Varrón,
Plinio, Paladio y Martialis. C) El modelo Mozárabe
se reduce al uso de los textos latinos que los musulmanes hallaron en España
guardados en monasterios. La agricultura andalusí
se orientó hacia cultivos preferentemente alimentarios
aunque existieran otros de uso comercial, como los empleados en los tejidos, en
la cría de gusanos de seda, o en la fabricación del papel, por lo
que no podemos olvidar las moreras, las plantas textiles
y las medicinales La
base de la agricultura la constituían los cereales, las hortalizas y verduras,
legumbres, arroz, plantas aromáticas, frutas y árboles frutales..... Para
los cereales, existían molinos de diversos tipos,
incluso móviles y transportables, que daban idea de la gran demanda de
este producto y de su valía, algo que, también, se refleja en las
ordenanzas de los zocos. Las frutas también originaron una industria, la
conservera, con la creación de almíbares,
arropes o jarabes, mientas las plantas aromáticas creaban una industria
de perfumes. |
| Las labores del campo se desarrollaban de acuerdo
con un calendario popular, en enero se amontonaba
las cañas de azúcar, en marzo se plantaba
el algodón, en abril aparecían las
violetas y las rosas y se plantaban las palmeras y las sandias. Las lluvias de
ese mes hacían crecer el trigo, la cebada y los demás cereales,
en mayo cuajaban la aceitunas y aparecían
los albaricoques, las ciruelas y las manzanas tempranas. Se recogían las
habas, se segaba la cebada y las abejas producían la miel;
junio y julio eran los meses de la siega y de la trilla; a finales
de agosto maduraban la uvas y los melocotones, se recogían las nueces,
se sembraban los nabos, las habas, y los espárragos;
septiembre traía la vendimia y la recolección de granadas
y membrillos; en octubre se preparaba la carne de
membrillo; en noviembre se cosechaba el azafrán;
diciembre era mes de lluvias abundantes y en los
huertos se plantaban calabazas y ajos. |
| Los
cambios introducidos en la agricultura hispano-goda, además de repercutir
en los sistemas de cultivo y en los productos, provocaron una alteración
sustancial en la alimentación. Frente a la clásica
trilogía cristiana de trigo, carne y vino, los andalusíes crearon
nuevos hábitos alimenticios en los que las verduras no fueron solo
la base, sino el elemento imprescindible, bien a solas, bien acompañando
las carnes, las sopas, el pescado, con una enorme cantidad de variantes en sus
recetas. Los andalusíes podían consumir todo
el año verduras y hortalizas frescas. En cuanto a las frutas, desde el
siglo XI se daban en al-Andalus prácticamente las mismas que hoy se encuentran
en nuestros campos. La producción
agraria llegó a ser tan elevada, que surgieron "Excedentes
alimentarios", que al ser vendidos, favorecieron
el que otras personas de la comunidad se especializaran en determinados oficios,
lo que dio lugar a una economía y a una cultura urbana muy desarrolladas.
Lo que sucedió fue, en definitiva, lo que los especialistas han dado en
llamar una auténtica "revolución verde"
Las buenas mañas hortícolas de
los andalusíes, no solo fueron estimadas por los musulmanes norteafricanos
que les acogieron tras ser expulsados de España, sino que también
eran valoradas por los propios cristianos, como así
lo demuestra un refrán popular que todavía se emplea entre nosotros
y que dice: "¡Una huerta es un tesoro, si el
que la trabaja es un moro!". |
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Parcelación y distribución
de las tierras Levantinas
| En
el 714 los musulmanes llegaron a Sharq al-Andalus, los
hispano-latinos que la habitaban se mostraron pacíficos, por lo que, los
de estado independiente conservaron íntegra su libertad personal y el dominio
de sus bienes. En cuanto a las clases serviles, la
llegada de los musulmanes les favoreció ostensiblemente. Los siervos
de los cristianos, continuaron en verdad ligados a sus amos como antes, pero adquirieron
el inapelable derecho de disponer de sus bienes, y los que permanecieron en tierras
de los musulmanes, se transformaron en una especie de arrendatarios aparceros,
casi sin ninguna dependencia de sus tareas agrarias. Todos
los antiguos esclavos y siervos que declaraban la fe islámica, se convertían
en verdaderos musulmanes y eran liberados, pasando inmediatamente a tener derecho
sobre el reparto de las tierras, lo que provocó un crecimiento demográfico
espectacular a causa de la cantidad de nativos que llegaban huidos de las tierras
del interior, todavía bajo el dominio visigodo, también se
produjo un considerable aumento de la producción agraria, pues, ya no eran
siervos ni posesión de nadie, ahora trabajaban su propia tierra. |
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La
primera medida tomada fue la parcelación y redistribución de las
tierras, haciendo desaparecer la mayoría de los antiguos latifundios
visigodos, convirtiéndolos en pequeñas explotaciones familiares. En
Shar al-Andalus solo quedó una pequeña zona sin parcelar,
la Almúnia del rey Ibn 'Abd al-'Aziz al norte
de la capital (donde ahora están los Viveros),
no era ninguna explotación agraria latifundista, sino el parque o jardín
de esparcimiento de los reyes musulmanes. En las Almúnias, se entremezclaban
exóticas flores de ornamentación, con plantas aromáticas,
árboles frutales, juegos de agua y albercas rodeadas de pavos reales que
se contoneaban desplegando impasibles toda su belleza. En
Denia hay un pueblo denominado Ràfol d'Almúnia, pero es solo el
apellido de su último señor, su nombre anterior era Ràfol
dels Murs por la misma razón. En
el siglo XI surgió en Sharq al-Andalus un nuevo género literario
que describía con júbilo los jardines y frutos de la época.
Conocidas son las narraciones del poeta Ali ben Ahmad
sobre lo que presenciaba en los jardines de la almunia de
al-Mansu, en Valencia. En el siglo XI-XII se crearon
los primeros jardines botánicos, a menudo estos jardines tenían
un fin puramente farmacológico y terapéutico, y se creaban junto
a los propios hospitales. |
| Las
tierras de regadío se dividieron en pequeñas parcelas, la
unidad rural más importante en tierras de regadío era la qariya
que tenía una casa principal con habitaciones, solía tener una torreta,
patio interior y disponía de construcciones anexas, de hornos, graneros,
molinos, etc. por esa razón abundan los pueblos denominados
Alquería: de la Condesa, de Aznar, de Roca, de Jordá, de Pallés,
de Alba... Alquerieta y el diminutivo árabe de Alcoraia (Alicante) y el
plural Alcora
El núcleo rural y unidad más abundante era el
rahl, era una masía de cierta importancia provista de graneros,
almáceras, corrales, etc. en la toponimia valenciana tenemos
Rafal y Rafol, y los compuestos: Rafelcofer,
Rafelguaraf, Rafelbuñol. Debían ser muy modestas las explotaciones
agrarias que originaron los actuales pueblos denominados
Zucaina ó Bunia, que significa caseta; Xinquer igual a cabaña
y muchos otros topónimos valencianos de etimología
arábiga denotan que se desarrollaron sobre determinadas construcciones
agrícolas como: Algorfa y Alforí =
granero, Almássera = molino de aceite, y tantos
otros que resultan innumerables. Para
el cultivo de la tierra de secano había numerosas posesiones de mediana
extensión, dichas en singular diya,
provistas de un castillo donde solían protegerse de las incursiones de
castellanos, aragoneses y catalanes, y alrededor de los cuales se desarrollaba
pequeños centros urbanos. |
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Técnicas
y distribución de cultivo |
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Establecieron
el cultivo intensivo para las tierras de regadío,
con numerosas acequias era aprovechada al máximo el agua de los ríos
Millares, Túria ó Guadalaviar, Júcar, Alcoy y Segura, había
también numerosas balsas y pozos. La condición de los labradores
iba mejorando continuamente, la mayoría de los trabajadores de las tierras
pasaron a ser parceleros. Con el tiempo, esta masa
de campesinos indígenas de ascendencia ibero-romana se islamizó
totalmente, y los moriscos expulsados de la Península en el siglo XVII
eran descendientes de ellos. Se
seleccionaban los tipos de cultivo según las características del
terreno, la composición de la tierra y la climatología del lugar.
En el secano abundaban los algarrobos y los olivos, siendo muy nombradas las de
Morvedre, Xátiva y Crevillente. También eran importantes los cultivos
de vid para la obtención de uvas y pasas de gran fama valoradas tanto dentro
como fuera de la Península y muy utilizadas en la gastronomía andalusí,
abundando en el litoral desde las tierras de Tudmir hasta Burriana, siendo especialmente
apreciadas las de Denia. Tenía fama el esparto de Alicante y el azafrán
de Valencia. Abundaban las moreras para la cría de los gusanos de seda,
también introducidos por los árabes. Abundaban igualmente los árboles
frutales en tierras levantinas, higueras, perales, palmeras datileras, almendros. Una
práctica a la que se prestó mucha atención en aquella época,
fue la de la producción de plantas de vivero.
Ibn al-Awwän ó Abü Zaccaria
es el autor de origen andalusí que con más detalle escribió
sobre agronomía en su Libro de Agricultura Kitäb
al-filäha. Durante
la Edad Media, los escritores hispano-musulmanes de al-Andalus
nos legaron un completo tratado de citricultura muy adelantado
para su época, algunas de cuyas prácticas están aún
vigentes. El éxito o fracaso
de los injertos está basado en diferentes
conceptos, pero sobre todo en la naturaleza de la savia. Ibn
Bassäl las clasificó en cuatro grupos y estableció un
quinto grupo formado por plantas acuosas pero de hoja perenne. Además,
creó una clasificación climática estableciendo siete categorías
y situando a los cítricos: cidro, naranjo amargo, limero, zamboa, limonero
y semejantes como idóneos para nuestro clima, por ser caluroso y seco pero
no extremo. Ibn
al-Awwän, Ibn Bassäl y
Abü-l-Jayr nos proporcionan la información
más interesante respecto a los fertilizantes, especificando épocas
de utilización, tipos de estiércol
según su procedencia: ser humano, palomina, de otros animales,
diferentes beneficios y utilidades según fuera fresco o fermentado
y si era de cabra, de caballería, de cenizas de algodón, o de distintas
leñas..... Tratados con infinidad de combinaciones
según la especie a abonar y el resultado deseado con respecto al crecimiento,
a la floración o al fruto. | Sistemas
de regadío y jurisprudencia (Tribunal de las aguas)
| Los
musulmanes también perfeccionaron inmensamente las técnicas de riego,
se convirtieron en los maestros de la técnica hidráulica agrícola,
aprovecharon los sistemas de riego romanos que aquí encontraron, y junto
a las técnicas orientales que conocían, pudieron lograr un excepcional
aprovechamiento del agua, no podemos pasar por desapercibido el hecho del contenido
etimológico árabe de las palabras actuales con las que se designan
las obras hidráulicas o de riego: sèquia,
assut, assarb, sínia, nória, alcaduf, aljub, safareig, martava,
tanda, etc.
Los dos sistemas de regadío tradicionales todavía
vigentes en la actualidad provienen de la época musulmana, además
de las canalizaciones del agua ó acequias,
por las que corría el agua de los ríos o de los manantiales, sirviendose
de los desniveles del suelo. En la utilización de las aguas fluviales emplearon
los azudes o presas, y los
alquezares o cortes. Para captar aguas subterráneas se utilizaron
pozos y unas galerías perforadas, aplicando técnicas de origen
oriental. También utilizaron técnicas de
drenaje y desecación de marchales y tierras pantanosas
sobre todo en la zona de Castellón. Tanto
las aguas de los ríos como de los pozos y las galerías se podían
aprovechar empleando ruedas elevadores que permitían
llevar el agua hasta una alberca de donde salían
las acequias y los canales. Entre estas ruedas se encontraban las que se movían
directamente por la corriente del agua, las que funcionaban con la fuerza de un
animal, o las de balancín. Ar-Razí
nos habla del sistema de regadío del Segura, muy similar al del Nilo en
Egipto. | |
El Tribunal de las Aguas de Valencia se
remonta a la época Califal de al-Andalus |
En la Plana en el Campo
de Morvedre, en la Huerta Valenciana, en la Ribera del Júcar, en el Pla
de Xátiva, y en la Huerta de Gandía el regadío es permanente
y se rige por el principio de que es agua es un bien común
e inseparable de la tierra.
Las acequias son conservadas por las comunidades de regantes, los cuales se someten
a un tribunal de las aguas para resolver los litigios.
Esta estructura está
documentada en la época musulmana, por ejemplo, en la época Califal
está demostrado por un texto del cronista Ibn Hadjdjan
publicado por Lèvi-Provençal, el cual nos refiere también
que Mubàrak y Mudaffar, los amirís
sublevados contra Córdoba en el año 1010 ejercieron
el cargo de inspectores de riego del Turia. Sistema
que en Valencia imperaba de modo análogo respecto a las aguas de la Vega,
con el nombramiento de ocho acequieros (actualmente
denominados síndicos) correspondientes a las ocho Acequias que regaba
y permitían la distribución de las aguas en la Huerta Valenciana,
estos procesos por cuestiones de riegos del principio de publicidad,
las vistas se celebraban en el lugar de máxima afluencia de creyentes,
en la Mezquita los viernes y en horas determinadas, ya que los juicios
orales debían contar con la presencia masiva de testigos y gentes interesadas
en el modo en que se instruía, conocía, y sentenciaba. En
al-Andalus, las cuestiones del riego, el reparto y distribución de las
aguas formaba parte de lo que en el derecho andalusí se denominaba furü
al-fiqh; | Introducción
de nuevas especies |
Lo que más evidencia
el alcance de la agronomía árabe es la introducción
de nuevas especies, hasta entonces exóticas, realizada con tanta
sabiduría y acierto, que no se malogró ninguna de las que intentaron
añadir a las indígenas.
Hasta nuestros días han llegado fragmentos y reproducciones de los escritos
que narran las experiencias de los musulmanes que estaban repartidos por todo
el mundo conocido, pero unidos por el sentir religioso, por las redes comerciales
y las peregrinaciones a la Meca; sus escritos nos revelan el alto nivel cultural
y agrónomo de aquellas gentes. Los
musulmanes introdujeron nuevos productos muy populares hoy, no solamente en la
Península, sino en toda Europa, como es la berenjena (badinÿana),
originaria de la India y difundida por el Mediterráneo a través de Irán.
Tan apreciada llegó a ser ésta en al-Ándalus, que los almuerzos de mucho bullicio
y gentío, se les llamaba «berenjenales». Entre
las verduras también trajeron las alcachofas (jarshuf)
y los espárragos, que tenían
la propiedad de evitar los malos olores de la carne.
Las hortalizas más cultivadas eran, además, la calabaza,
los pepinos, las judías verdes, los ajos, la cebolla, la zanahoria, el nabo, los
jaramagos, las acelgas (as-silqa), las espinacas (isfanaj) y muchas
otras. El higo,
que llegó a ser reputado en al-Ándalus hasta el punto de exportarse a Oriente,
se introdujo en la península, procedente de Constantinopla, en tiempos de Abderrahmán
II. Los cítricos, como el limón (laimún), el toronjo y la naranja (del
árabe: naranÿa, y éste del persa: naranguí) amarga fueron importados
de Asia oriental. Eran utilizados para conservar los alimentos, pero también se
extraía de ellos para la elaboración de zumos y de sus flores, esencias para la
elaboración de perfumes. Igualmente, la ciencia del
injerto se desarrolló en al-Ándalus hasta límites insospechados,
logrando, por ejemplo, una extraordinaria variedad de pomelos. |

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El naranjo amargo, en al-Andalus
närany fue introducido por los árabes a finales del siglo X
o principios del XI y aparece citado en el Tratado Agrícola
Andalusí Anónimo. El método
de reproducción por semilla lo aplicaban a todos los cítricos
y se hacía en un lugar resguardado del frío. Según Ibn
Bassäl, las semillas se sembraban en enero-febrero. Un año
más tarde se hacía el trasplante a macetas teniendo en cuenta que
solo debía haber una planta en cada una, donde permanecían dos años,
al cabo de los cuales se llevaban al terreno definitivo. El
limón, su nombre deriva del árabe
"laymun" y parece que
fueron ellos quienes los introdujeron en la península Ibérica en
el siglo X, según los que mantienen el que ya aparecía en las
obras gastronómicas cordobesas del siglo X, mientras
que otros afirman que el limonero debió ser introducido por los árabes
hacia la segunda mitad del siglo XI, ya que no aparece en el
Calendario de Córdoba (s. X), ni en el Tratado
Agrícola Andalusí Anónimo (ss. X-XI),
ni tampoco en la obra de Ibn Wäfid de Toledo
(primera mitad del s. XI). Sin embargo si lo nombra
Ibn Bassäl (s. XI). Procedente del sureste asiático.
Florece en abril - mayo. Los frutos, conocidos como
limones, de color amarillo, se han usado en gastronomía desde entonces.
No resisten bien las heladas. Es frecuente en huertas y jardines, especialmente
en las ciudades de al Andalus. También
cabe destacar la introducción de la caña
de azúcar en el siglo X, su cultivo fue numeroso
en la etapa musulmana de la actual Comunidad Valenciana, siendo uno de los más
importantes cuando se produjo ala expulsión de los moriscos valencianos;
el arroz, que sigue siendo un cultivo primordial en la
marchal, base de nuestra alimentación más tradicional, y producto
de exportación;
la sandía, que provenía de Persia y del Yemen; el
melón, del Jorasán; el altramuz, tan
ligado a nuestra tradición; el azafrán,
indispensable en nuestra cocina actual;
el algodón, para el textil;
el albaricoque; el plátano; el jazmín y muchas otras.
| | La
granada de Siria, convertida, en la imaginación
colectiva, en el símbolo por excelencia de la España musulmana. A propósito, en
el «Libro de Agricultura» de Ibn al-Awwám (siglos XII y
XIII), traducido por Banqueri, AECI, Madrid, 1988, podemos leer una tradición
del Profeta Muhammad sobre esta hermosa fruta, rescatada por este hacendado andalusí
de la zona de Aljarafe, cerca de Sevilla: «Cuidad del granado;
comed la granada, pues ella desvanece todo rencor y envidia». en general
se produjo un sensible aumento de variedades de verduras, hortalizas, y árboles
frutales, algunas de ellas ya eran conocidas por lo chinos, persas o indios, pero
fueron los árabes los que consiguieron su difusión en Occidente. Otras
especies frutales, como el olivo, ya existían en nuestro suelo, pero fueron
los hispanomusulmanes quienes fomentaron y organizaron su cultivo a gran escala,
así como la introducción del aceite de oliva en la gastronomía,
de hecho, el uso del aceite de oliva prácticamente desapareció de
la cocina en amplias zonas, después de la expulsión de los moriscos,
siendo sustituido por la indigesta manteca de cerdo, hasta hace bien poco. |
La literatura agronómica
| Como hemos comentado al comienzo,
una de las primeras medidas fue la recopilaron y traducción
de gran cantidad de textos antiguos sobre agricultura -la mayoría
orientales-, y en el siglo ----x surgió "La
escuela agronómica andalusí", que habría de conocer
un gran auge durante los siglos XI-XII, en los que se escribieron numerosos tratados
de agricultura, plasmándose también las costumbres comerciales agrícolas
en los tratados de "Hisba" (de usos y costumbres)". La
política unificadora y universalista del Califa Abderrahmán II,
cuyo nombre honorífico era: al-Nasir Li-din (el que combate victoriosamente
por la religión de Alá) atrajo numerosas embajadas extranjeras,
que acudían a al-Andalus con el fin de pactar o negociar con él.
Fue a través de una de ellas, enviada por el emperador Vizancio, que nos
llegó un tratado que habría de permitir una
extraordinaria evolución en el terreno de la ciencia:
el libro de "Dioscórides", y junto a él, envió
el emperador a un monje, Nicolás, para que ayudase en la labor de traducción.
El emperador de Bizancio no podía haber hecho un mejor y más útil
presente al califa. En dicho libro estaban recopiladas la mayor parte de las plantas
conocidas y junto a su descripción, una detallada enumeración de
sus propiedades farmacológicas y alimenticias. En
el siglo XI surgió en Sharq al-Andalus un nuevo género literario
que describía con júbilo los jardines y frutos de la época.
Conocidas son las narraciones del poeta Ali ben Ahmad sobre lo que presenciaba
en los jardines de la almunia de al-Mansu, en Valencia. Los
tratados sobre agricultura eran muy completos, con un contenido y una estructura
uniformes. Describen los distintos
tipos de tierra y formas para modificarla,
como nivelas las para que puedan ser regadas correctamente. Distintos tipos
de agua y la conveniencia de uno u otros en
función del tipo de tierra y vegetales que se regarán.
Abonos según la época, la tierra o las plantas. Los
vegetales los estudian por grupos: cereales, hortalizas, frutas, modo de
siembra, abonado cultivo, injerto, poda, modo de eliminar
plagas, recolección de cosechas y modo de guardar los productos.
La importancia que cada uno tiene en la alimentación
teniendo en cuenta sus cualidades, composición y
sabor, así como sus propiedades curativas
o efectos sobre el ser humano, dando incluso recetas
culinarias y médicas. Jardines, y casas de
campo, con indicación de las plantas más adecuadas para ambos
casos y dando normas para emplazarlas en la mejor situación, tanto las
plantas como las edificaciones. Es frecuente que la parte final de cada obra esté
dedicada a los animales domésticos, sus características,
cuidados y aprovechamiento, contandose entre tales animales las abejas,
como productoras de miel. | |
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Una de las principales obras agrícolas andalusíes
es El Tasrïf, además de un alto valor médico
y quirúrgico, interesa en nuestro caso por ser fuente para autores de textos
agrícolas posteriores y confirma que la agronomía andalusí
tiene sus orígenes en la medicina y en la farmacología. Su autor,
Abü-l-Qäsim ibn 'Abbäs al-Zahräwi, conocido entre los
latinos como Abulcais o Albucasis,
fue un gran científico de renombre, sobre todo por su obra médica,
de gran altura científica, en la que se ocupa de la anatomía, la
patología, la higiene, la dietética, la cosmética, la farmacología
y especialmente la cirugía. También hemos de reseñar
el Kitäb tafsïl al-azmän wa-masälih
al-abdän, escrita alrededor del año 962, coincidiendo con la
subida al trono de al-Hakam II, y obra de otro gran personaje, médico y
político afamado, e hijo de un cristiano converso
Abü-l-Hasan 'Arïb ibn Sa`ïd al Ktïb¨al-Qurtubï al-Andalisï,
conocido como 'Arïb ibn Sa`ïd. Paradigma
de las que vendrán luego englobadas bajo el nombre de Calendarios, fue
el Kitäb al-anwä', tradicionalmente conocido
como el Calendario de Córdoba, donde se ofrecen
datos de tipo astrológico,meteorológicos, médicos, agrícolas
y veterinarios, todo ello ordenado por meses. Maymü
'fi-l-filäha, es el resultado de los conocimientos médicos
y botánicos de su autor, Ibn Wäfïd
médico de la corte de Toledo y reputado botánico
conocido como Abengëfit, Aben Nufit o Abencenif. Ibn
Bassäl, de nombre Abü 'Abd Al.läh Muhammad ibn Bassäl,
puede ser considerado como el maestro de la escuela andalusí del siglo
XI. Autor de Kitäb al-qasad wa-l-bayän,
aunque el texto que ha llegado hasta nosotros no abarca la totalidad de su obra,
consta de 16 capítulos que se ocupan de los distintos tipos de aguas, de
las tierras y sus propiedades, de los abonos y estiércoles, del conocimiento
de las tierras por medio de la vegetación espontánea, de las plantas
cultivables y sus cuidados, los árboles sus injertos su poda y tala, el
cuidado de las plantas herbáceas, las especias, el regadío, los
bulbos y las raíces, verduras, plantas aromáticas, noticias referentes
a los pozos, los modos de cuidar la tierra para evitar las plagas, y la conservación
de frutas y frutos secos. No podemos olvidar a Abü-l-Jayr
autor del Kitäb al-filäha,
de un Calendario andalusí y del Kitäb
al-nabät. Ni al descendiente de Witiza, Ibn
Hayyäy, perteneció a una rama de la familia visigoda descendiente
de Witiza que había emparentado con una familia de origen yemení,
él fue el autor de al-Muqni `fil-filäha. |
| La magnifica obra titulada
`Umdat al-tabïb fi ma `arifat al-nabät li-kulllabïb pertenece
al llamado habitualmente El Botánico Anónimo,
por desconocerse su nombre. Anónimo es también el autor de
Kitäb fï tarïb al-giräsa wa-l-magrusät. El
granadino al-Tignarï, geópono al igual
que los anteriores, es el autor de Zuhrat al-bustän
wa-nuzhat al-adhän. El brillante botánico
Ibn al-Baytär, llamado el Dioscórides español por Menéndez
Pelayo, ha sido el autor de diversas obras, pero solo citaremos su Kitäb
al-yämi`li-mufradät al-adwiya wa-l-agdiya donde se refiere
a unos 1.400 simples, contados entre vegetales, animales y minerales, cifra que
rebasa bastante la de la Materia Médica tenida entonces y siempre como
modelo. Enlazado cronológicamente con él encontramos al más
importante de los geóponos andalusíes, Abü Zakariyyä,
conocido como Ibn al-`Awwäm, su Kitäb al-Filäha
tratado agrícola dividido en 34 capítulos, recoge lo mejor de cuanto
se había escrito antes por griegos y árabes, además de incluir
muchas ideas propias. Esta obra es de tal calidad e interés que en el siglo
XVII el ministro Campomames la consideró útil y necesaria para la
agricultura española de aquel tiempo y mandó al franciscano Josef
Banqueri que la tradujera al castellano. Posteriormente se publicó, en
dos volúmenes en 1802, y en 1988 el Ministro de Agricultura
Pesca y Alimentación costeó la edición en facsímil.
También existe una versión francesa que se llevó a cabo entre
1864 y 1867. En la Escuela de Estudios Árabes de Granada,
se conservan 50 folios dobles del manuscrito del Kitäb
ibdä `al-maläha wa-inhä`al-rayäha fi usül
sinä`at al-filäha, escrito en verso por Ibn Luyün. |
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