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> Cerámica hispano-morisca
Monografía: El reflejo de Manises. Cerámica hispano-morisca del
Museo Cluny de París R. Montagut
y otros. Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia de la Generalitat
Valenciana, Institut de Cultura de Barcelona y S.E. Electa España, S.A.,
Madrid, 1996
| | Para
más información, consulte el ejemplar disponible en la biblioteca
del Centro Cultural Islámico de Valencia. Precedentes
de la loza mudéjar valenciana: Oriente y Al-Andalus
| La técnica del reflejo metálico
va unida, indisolublemente, al Islam. Nace y se expande en el complejo mundo de
una civilización guerrera y, al mismo tiempo, muy refinada, cuyas necesidades
suntuarias exigían grandes inventos que se produjeron, tanto en el mundo
de la arquitectura como en el de las artes suntuarias. Cuando
los abasíes destruyen Damasco hacia el 750, trasladan el centro de poder
desde Siria a Irak, donde construyen Bagdag, a orillas del Tigris. La nueva ciudad,
en un terreno fértil y cruzada por canales, fue, durante siglo y medio,
el centro político y religioso del Islam que dominaba el norte de África,
parte de España y llegó, por Oriente, a la India. En la opulencia
de Bagdag, y en la cercana Samarra, construida por Al Mamun en el siglo IX, surgen
los dos inventos que fecundarán la cerámica en los siglos sucesivos:
la loza y la decoración de reflejo metálico. Dado el activo comercio
establecido en todo el Imperio, estos inventos fueron conocidos pronto dentro
de sus fronteras. | | La cerámica
de reflejo estará siempre asociada a la vida de la corte y del sultán
y fue un signo de prestigio, aunque también debió ser comercializado
porque se han encontrado fragmentos en lugares apartados de los centros de fabricación.
Estos se concentraban en ciudades que se fueron sucediendo unas a otras, siguiendo
las conquistas de los diferentes grupos islámicos que se iban apoderando
sucesivamente del poder en las diferentes regiones del Imperio. |
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| Se pueden contar cuatro momentos de la cerámica
de reflejo metálico: el abasí (siglos IX-X), con centros en Samarra
y Bagdag y en Rayy (Irán); el fatimí (Egipto, siglos X-XII); el
selyúcida (Irán, siglos XI-XIII) y el andalusí (siglos XII-XV).
Cada uno de estos centros tiene características propias pero existen entre
todos, cuanto menos, un aire de familia y, en la mayor parte de los casos, directas
influencias. [...] | Gloria
de la cerámica "hispano-morisca" de Manises
| La combinación ornamental del azul y el
dorado experimentada originalmente por los centros ceramistas iraníes de
Kashan y Rayy pudo introducirse en el ámbito nazarí durante los
reinados de Muhammad I o II, en el último tercio del siglo XIII y desde
allí, según algunos autores, sufriría una segunda trasmigración
tecnológica hacia tierras valencianas, coincidiendo con la relativa crisis
interna que supuso la etapa histórica de los reinos de Ismail I (1314-1325)
y Muhammad IV (1325-1333). Ésta se produciría seguramente con el
patrocinio de los señores feudales de Manises, Pere Boil y su hijo Ramón
Boil, que desarrollaron contactos institucionales y mercantiles con el sultanato
de Granada a lo largo de la primera mitad del siglo XIV, de acuerdo con la afortunada,
aunque tal vez sobrevalorada, tesis de O. Daydí (1952), contextualizada
por López Elum (1985) en el supuesto y cuestionado desarrollo económico
de la Valencia del siglo XIV, entre cuyos responsables de su definitivo despegue,
como por ejemplo el comercio de tejidos -"draps"-, no se encontraba
precisamente el de la "obra de terra". [...] | |
| Aunque por antonomasia se
considere el reflejo metálico como labor de Manises, se produjo y no en
pequeñas cantidades, en primer lugar, en la misma ciudad de Valencia, e
igualmente en Paterna, Mislata y Quart de Poblet, según atestigua, entre
otros, Nicolás von Popplau, sin que por lo demás pueda descartarse
la fabricación en otros lugares del Reino de Valencia, como Játiva
o Murla. Se trata de una especialidad cerámica hecha fundamentalmente,
aunque no de modo exclusivo, por mudéjares -convertidos en moriscos a partir
del siglo XVI- de ahí su inspiración estilística inicial,
que con las primeras décadas del siglo se fue diluyendo, alejada progresivamente
de los genuinos modelos musulmanes nazaríes frente a la cada vez más
preponderante temática artística del gótico occidental, requerida
por la propia clientela cristiana. [...] |
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