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La herencia árabe en la agricultura y el bienestar de occidente

FUNDACIÓN LA HUELLA ÁRABE / Universidad Politécnica de Valencia

XÁTIVA MUSULMANA (siglos VIII-XIII)
María Jesús Rubiera y Míkel de Epalza / AYUNTAMENT DE XÁTIVA

El papel de Xátiva
Robert I. Burns. S.I. (traducción de Rafael León) / Excm. Ayuntament de Xátiva (Delegación de Cultura)

 cuba de trabajo


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 Introducción
 Samarcanda, cuna del papel árabe
Extractos de:de Samarcanda a al-Andalus
 Características del papel hispano árabe
 La consagración del papel como material escriptoreo: Xátiva
La fabricación del papel se extiende a Europa
Una feliz conjunción: el papel y la imprenta
El papel conquista el nuevo mundo: España y el papel en América

Para más información, consulte el ejemplar disponible en la biblioteca del Centro Cultural Islámico de Valencia.

 

Introducción

Los estudios del papel árabe y su enorme repercusión en la cultura occidental tienen su punto de arranque en el interesante artículo publicado en 1887 por Joseph Karabacek, profesor de historia oriental de la Universidad de Viena bajo el título "Das arabische papier". Este trabajo se centra en el examen de los documentos encontrados en Egipto, conocidos bajo el nombre de "El hallazgo de El-Faijûm" y adquiridos por el archiduque Rénier. La colección consta de unas 12.500 piezas que van desde fines del siglo II de la Héjira (796 a 815 era cristiana) hasta 1388.

A modo de resumen podemos afirmar que el invento del papel proporcionó al hombre un soporte fiel donde depositar la memoria escrita en su recorrido a través de la historia y gracias a su consistencia y durabilidad, los textos de nuestros antepasados siguen siendo, en la actualidad, un testigo fiel de su tiempo.

 

Samarcanda, cuna del papel árabe

Aunque es indudable el origen chino de la invención del papel, los árabes tienen el mérito indiscutible de haber extendido su fabricación por todo el imperio musulmán hasta al-Andalus (...)

En el año 751, el gobernador del califato de Bagdad en Samarcanda, hizo construir un molino papelero en esta ciudad, localidad muy propicia por su abundante agua y campos de lino y cáñamo.

Samarcanda era una ciudad agrícola y comercial, bien situada sobre la ruta de la seda, donde las caravanas hacían aprovisionamiento. Siguiendo esta misma ruta llegó a Europa otro producto oriental: el papel, convirtiéndose, desde muy poco después de los inicios de su fabricación, en un importante producto de exportación.

El papel de Samarcanda mantuvo durante largo tiempo una excelente calidad como refleja el comentario que le dedica el viajero andalusí del siglo XII, Abû Hâmid al-Garnâtî: "en Samarcanda se fabrica un papel que ha desplazado al de Egipto y que es para los orientales lo mismo que el de este país para la gente del Magrib"

 

De Samarcanda a al-Andalus

Desde Samarcanda, se difundió por el mundo musulmán el empleo y la fabricación del papel

Siguiendo la ruta de la seda, el papel camina lentamente de Oriente a Occidente. Esta ruta atravesaba el desierto del Gobi, remontaba el valle de la ribera del Tarim y se dividía en dos ramas: una que se dirigía hacia el Mediterráneo y la otra orientada hacia el sur, hacia la India.

La ruta del papel hacia Europa, llega a Túnez, Fez y Ceuta en la segunda mitad del siglo X, y pasar seguidamente a al-Andalus.

Cuando los musulmanes llegaron a la Península Ibérica, ya había perdido, prácticamente toda su actividad industrial y mercantil, casi toda la población se reducía al colonato de los extensos latifundios de los grandes propietarios territoriales, los visigodos. Pero la administración árabe renovó la economía agrícola parcelando los latifundios entre la población, protegiendo el cultivo del algodón, del lino, los olivares, las plantas aromáticas, las grandes plantaciones de morera para la cría de gusanos de seda..... Todos estos cultivos se vieron favorecidos por el desarrollo de las técnicas de regadío: los musulmanes, aunque no inventores, le dieron un extraordinario impulso a través de la construcción de norias, acequias, azarbes, y almenaras que obtenían y distribuían el agua por las huertas.

Los Califas hicieron renacer la minería; Y los productos de las minas, como los de la agricultura, dieron un vigoroso impulso a la industria, merced a la refinada técnica de los musulmanes -sirios sobre todo- habían traído consigo del cercano oriente.

Las ciudades, cuya actividad durante la dominación visigoda, se había visto reducida a la condición de burgos rurales, se convirtieron en importantes centros artesanales y de intercambio de mercancías, sus habitantes se convirtieron en burguesía activa cuya riqueza pronto igualó a la de las más opulentas ciudades orientales. Los tejidos de seda, lino y algodón, los paños de lujo, brocados de oro y telas finas, la peletería, la preparación del pergamino, la elaboración del papel, cubrieron toda al-Andalus de activos núcleos industriales. Era una economía ágil con uso de moneda frente al trueque imperante en Europa.

Sin llegar al régimen de economía dirigida, el estado instauró una intervención muy estrecha en las actividades privadas. Un delegado del gobierno estaba encargado de velar en cada ciudad por la lealtad en las transacciones efectuadas en los mercados públicos, reprimir los fraudes y garantizar la calidad de los productos.

Este prodigioso renacimiento económico fue fruto, a la vez, de la iniciativa privada y estatal. Al intervenir en la producción industrial, el gobierno, sin establecer monopolios, lo orientó hacia una política de estímulo a la producción; se crearon muchas manufacturas del Estado, y la Ciudad de Córdoba, cuya población pronto ascendió a los 500.000 habitantes, fue centro principal de dicha actividad industrial.

Córdoba

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Este nivel de prosperidad se vio ayudado gracias al liberalismo -atenuado por una perfecta organización corporativa- que los califas dieron en cuantas órdenes promulgaron para regular las relaciones mercantiles.

La actitud en el plano social, fue similar a la adoptada en materia económica. Desde su llegada, los musulmanes habían reconocido, por medio de tratados, la libertad religiosa y una amplia autonomía a las poblaciones. Las comunidades judías gozaban de idénticas ventajas y poseían en Córdoba una famosa escuela talmúdica. La libertad que les concedieron los califas atrajo a la Península gran cantidad de judíos, que fueron, como hemos visto, importantes agentes del comercio internacional.

Esta prosperidad económica llevó aparejada un importante desarrollo intelectual. En todas las grandes ciudades aparecieron centros universitarios, y el arte alcanzó un esplendor hasta entonces desconocido. Además al-Andalus nunca perdió el contacto cultural con el resto del mundo musulmán. Es más, el establecimiento de los Omeyas en Córdoba, y su ruptura con el califato abasí, no fue obstáculo para que siguiera habiendo continuos y fecundos intercambios intelectuales entre los territorios de Oriente y los de Bizancio, al igual que los abasíes, contribuyó notablemente a la aproximación entre los cordobeses y bizantinos. No debemos olvidar el enorme prestigio de que gozaba Constantinopla en el terreno intelectual ya que se consideraba la heredera de la tradición griega y elenística.

Sobre esta base sociocultural, como hemos visto, abundan los cultivos de lino, conocimiento hidráulicos, importantes vías comerciales y grandes deseos de superación cultural se asentará la fabricación del papel como soporte de su lengua.

 

Córdoba, Capital del Califato, centro difusor de cultura y centro papelero: Era la ciudad donde residía el Emir y por lo tanto la capital del poder. También destaca su importancia religiosa sobretodo a raíz de la proclamación como Califa de 'Abd al-Rahman III coexistente con sinagogas e iglesias. Capital de esplendor, riqueza y lujo, poseía hospitales, universidades, bibliotecas, numerosos baños públicos, hermosos jardines y paseos. Al-Hakam II rodeó su corte de sabios procedentes de todo el mundo y logró reunir una biblioteca con más de cuatrocientos mil volúmenes; en su palacio vivían numerosos escritores, correctores y encuadernadores, y se hacían traducciones de los clásicos griegos al árabe.

La libertad de pensamiento más completa hizo realidad infinidad de libros y manuscritos, aunque por desgracia las posibles confirmaciones de la existencia de molinos papeleros y de fabricación de papel en Córdoba, fueron borradas por los acontecimientos posteriores: guerras, incendios, incuria, humedad, parásitos, persecuciones ideológicas, censuras... que también hicieron desaparecer gran cantidad de documentos.

"Aunque el papel queméis,
no quemaréis lo que el papel encierra;
que dentro de mi espíritu,
a pesar de vosotros se conserva
y conmigo camina
a donde quiera que mis pies me llevan.
Allí donde repose,
allí también reposará mi ciencia, y conmigo en mi tumba
será enterrada el día que yo muera."

 

Características del papel hispano árabe

En los primitivos molinos de al-Andalus, la trituración de los trapos y cuerdas se hacía mediante las muelas de los molinos harineros y de aceite y este sistema prosiguió en Xátiva Las pesadas piedras de los molinos rodaban sin cesar sobre los trapos triturando irregularmente sus fibras, , pero con este sistema los papeles no eran satisfactorios, las fibras resultaban ásperas y flácidas. La hidratación, a pesar del choro de agua que las empapaba era incompleta.

Si observamos los papeles a trasluz, vemos que tienen una verjura de estructura irregular, en la que se aprecian los corondeles poco tensados y los pontizones poco marcados. Otra característica de estos papeles es la presencia de hebras de hilo que se distinguen fácilmente en su superficie. Estos hilos proceden de los trapos que se usaban para hacer papel y su abundancia prueba que el proceso de preparación de la pulpa y el batido de los trapos era poco agresivo; su grosor puede alcanzar valores entre 300 y 400 micras. Aunque en su mayoría son de color blanco, también encontramos el papel rojo, rosa-rojizo o verde.

La principal característica que aparece en gran número de estos papeles, es la llamada marca del zigzag o de peine que se extiende a lo largo de la hoja y con una anchura considerable: entre dos y seis centímetros.

Aquellos documentos que no han padecido humedad ni degradación microbiológica conservan un cierto brillo que proviene del encolado y que dan al papel una apariencia espléndida. No presentan ningún grado de acidez ya que su pH es alcalino o casi alcalino.

Papeleros y sus utensilios


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La consagración del papel como material escriptoreo: Xátiva

Un siglo después de establecerse el Islam en la península Ibérica, floreció en Valencia la industria del libro. Hubo una escuela de copistas valencianos con una caligrafía peculiar, muy distinta de la oriental, y su figura principal fue Abú 'Abd Al.làh ibn Qatús. En el siglo XII existía en la ciudad una pequeña corte a la que acudían los poetas a recitar sus poemas, algunos alcanzaron tanta fama que fueron reclamados en otras cortes de al-Andalus.

En la ciudad de Xátiva, con abundante lino, rica en manantiales y rodeada por los ríos Guardamar, Albayda y el Xuquer (un poco más apartado), los musulmanes encontraron el agua necesaria y el material ideal para la perfecta fabricación del papel, el lino, fibra de la que ya nunca se prescindiría.

En el año 1056 encontramos la primera cita de un molino papelero, e incluso el nombre de su dueño: Abu-Masafya o Abu-Mescufá, que en las afueras de Xátiva. Junto a la vieja acequia, construye una fábrica de papel con más de 20 operarios.

En el siglo XII, al-Idrîsî. hace la siguiente observación del papel elaborado en Xátiva: "se fabrica en ella un papel del que no se encuentra parangón en el mundo y que se conoce en Oriente y Occidente". siguiendo su ejemplo, los historiadores y geógrafos posteriores que mencionan a Xátiva en sus obras, no dejan nunca de consignar la excelencia de su manufactura.

El papel fabricado en Xátiva era de excelente calidad, según los testimonios de al-Himdjarí, Yaqut, y al-Maqqarí. Era exportado hasta Egipto.

Lo que no es de extrañar, pues el papel estaba cómodo en Xátiva, no solo por la abundancia de lino y agua, sino por el alto nivel socioeconómico y cultural de la ciudad. Eran numeroso los poetas nacidos en Xátiva o en su región, la tradición literaria se transmitía en las familias de generación a generación.

Ciertamente muchos artesanos independientes trabajaban en sus casas o en sus obradores de un modo industrial muy doméstico, en la fabricación de papel. Eso no quiere decir que se careciese de control, puesto que el supervisor municipal, el sähib al-süq, vigilaba estrechamente que no saliese un trabajo poco cuidado.

El siglo XII marca una de las épocas de mayor esplendor cultural de las ciudades de Xarq al-Andalus, y particularmente de la Xátiva de los gobernadores Banu Mardanix y Banu Issa, época violentamente truncada por la conquista catalano-aragonesa.


En los extensos registros de Jaime I y de sus sucesores inmediatos, toman decisivamente en consideración la industria papelera de Xátiva. No citan ninguna otra por su nombre, ni si quiera de forma general, si se exceptúa el ambiguo <<valenciana>>. Estas entradas revelan la envergadura y prosperidad de la industria Xativí, y la primacía que tenían los artesanos musulmanes hasta mucho después de la conquista de Valencia. Cuando Jaime I preparó su par de docenas de códices sobre el repartiment de las tierras valencianas conquistadas, se sirvió del papel xativí, de una calidad exquisita.

Las pruebas documentales seguramente no podrán decidir nunca la proporción de papel xativí en el total de la producción catalano-aragonesa del siglo XIII, o en el archivo del Conquistador, porque el vengativo Felipe V, en 1707, quemó los archivos de Xátiva.

Existe constancia de la existencia del "papel de Murcia",de centros papeleros subsidarios con operarios xativíes descontentos con la reciente política de la Corona de su villa. Valls supone que el término específico "papel xativí" no tardó en volverse una designación genérica de papel de calidad de cualquier procedencia, como de hecho pasó en Marruecos en los primeros tiempos modernos con shatbï aplicado al papel. En la actualidad, en Marruecos todavía se fabrica de forma tradicional un papel de grano gordo denominado "papel shatbï" que en su origen debía tratarse de una imitación y que después se consideró sinónimo de papel de calidad.

Unos 70 años después de la muerte de Jaime I, el rey Pedro el Ceremonioso dejó un testimonio claro especificando que el papel aún procedía de Xátiva y otro documentos emparentados dicen bien claramente que los artesanos de Xátiva eran "moros" sinónimo de "musulmanes". en 1360, el papel que se empleaba en la cancillería real se suministraba exclusivamente por los "moros valencianos" lease "musulmanes valencianos".

Corán Valenciano del siglo XII

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Xátiva


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La fabricación del papel se extiende a Europa

El papel llega a Europa desde España y a través de los movimientos migratorios de los cruzados que lo trajeron directamente desde Oriente, sobre todo italianos y provenzales, que comerciaban con Bagdad y Damasco. Las cruzadas van a jugar un papel importante en la difusión del papel como nuevo soporte de la escritura.

Los primeros molinos papeleros europeos los encontramos en la cuenca del Mediterráneo: España, siglo X; Italia, siglo XIII; y Francia, segunda mitad del siglo XIII.

Tenemos que esperar hasta finales del siglo XIV para encontrar molinos papeleros en Centro-Europa, donde más tarde, gracias a la invención de la imprenta, tienen una enorme difusión

 

Una feliz conjunción: el papel y la imprenta

Después de la oscuridad inquisitorial y feudal, el resurgir del pensamiento tiene como gran aliado la imprenta. Lorenzo Corter de Harlem, inventa los caracteres de impresión en madera y Gutenberg, fundiendolos en plomo en 1440, va a hacer posible la difusión inmensa y rápida de las obras impresas.

Con este hallazgo el papel que aparecía, en el mundo cristiano, relegado a un futuro mediocre ve cambiar su destino pasando del simple sucedáneo del pergamino al medio universal de la comunicación escrita.

Son pues la imprenta y el papel los inventos más importantes que acompañan al Renacimiento.

 

El papel conquista el nuevo mundo: España y el papel en América

La combinación ornamental del azul y el dorado experimentada originalmente por los centros ceramistas iraníes de Kashan y Rayy pudo introducirse en el ámbito nazarí durante los reinados de Muhammad I o II, en el último tercio del siglo XIII y desde allí, según algunos autores, sufriría una segunda transmigración tecnológica hacia tierras valencianas, coincidiendo con la relativa crisis interna que supuso la etapa histórica de los reinos de Ismail I (1314-1325) y Muhammad IV (1325-1333). Ésta se produciría seguramente con el patrocinio de los señores feudales de Manises, Pere Boil y su hijo Ramón Boil, que desarrollaron contactos institucionales y mercantiles con el sultanato de Granada a lo largo de la primera mitad del siglo XIV, de acuerdo con la afortunada, aunque tal vez sobrevalorada, tesis de O. Daydí (1952), contextualizada por López Elum (1985) en el supuesto y cuestionado desarrollo económico de la Valencia del siglo XIV, entre cuyos responsables de su definitivo despegue, como por ejemplo el comercio de tejidos -"draps"-, no se encontraba precisamente el de la "obra de terra". [...]

 


Molino de papel

Tras el espaldarazo dado por la imprenta al papel como artífice y protagonista de la expansión cultural, este desarrollo culmina con su llegada a América de la mano de los conquistadores españoles.

Pero también el descubrimiento de América y su conquista se realizaron, al igual que el papel, gracias a la ayuda de tres inventos chinos introducidos y perfeccionados en la cultura europea a través del Islam. Estos grandes hallazgos son:

            1. el astrolabio
            2. la brújula
            3. la pólvora

Los materiales empleados en la América precolombina, como soportes de signos y escritura son muy dispares: piedra, arcilla, madera, pieles... de entre ellos cabe destacar el papel autóctono de los aztecas llamado "amatle", que procedía del ficus y del ágave.

La diferencia entre el papel árabe-europeo y el papel indo-americano reside en que el primero está constituido por fibras de origen vegetal separadas previamente unas de otras, mientras que el segundo, mas bien protopapel, está hecho de trozos de materia vegetal, donde las fibras mantienen su estructura original.

La corona española mantuvo durante largos periodos de tiempo el monopolio del papel con Hispanoamérica, por lo que podemos afirmar, de forma generalizada, que fue muy tardía la fabricación del papel en Hispanoamérica, debido al monopolio español para la exportación del papel

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