Los 8 musulmanes austríacos absueltos rezaban en una zona no expresamente dedicada al culto católico

11/02/2013- Fuente: www.webislam.com
Redacción WI


“Resulta inconcebible y paradójico que se pueda condenar a personas por efectuar un rezo en un templo religioso”, afirma Junta Islámica

Hace unos días, se conocía el veredicto emitido por el juez Juan Luis Rascón, adscrito al juzgado de lo Penal 5 de Córdoba, en virtud de cual quedan absueltos los 8 musulmanes austríacos acusados por los incidentes registrados en la Mezquita-Catedral en abril de 2010, después de que algunos de ellos, junto a otros miembros del grupo con el que viajaban, realizaran una oración conjunta “en una zona no expresamente dedicada al culto católico“.

La sentencia dictada por el juez desestima que los turistas musulmanes su hubieran puesto de acuerdo para alterar el orden público como también descarta que estos hubieran agredido a los vigilantes de seguridad, de modo que todos quedan absueltos de los cargos imputados de delitos de desórdenes públicos, lesiones y atentado a agente de la autoridad, así como de las faltas de lesiones y maltrato de los que habían sido acusados.

No le concierne a este juez –dice la sentencia– valorar para sancionar, en nombre del Estado de Derecho, comportamientos o actitudes socialmente reprochables…, algunos de los cuales pudieron darse por los acusados, es verdad que con la inestimable ayuda de otras personas“, advierte el magistrado en referencia a la actitud de los vigilantes. Pero continúa apuntando que esos comportamientos pudieron darse por los acusados “precisamente para hacerle un flaco favor a la libertad de pensamiento religioso y el respeto a la pluralidad de cultos proclamada en nuestra Constitución como en cualquier otra constitución democrática –también en la austriaca– y, sobre todo, para manchar, con intransigente cerrazón, la natural y pacífica convivencia entre religiones, justamente una armonía y entendimiento entre credos que los acusados no se han cansado de alabar” en el juicio.

Según advirtió el juez, hay una grabación que acredita que “no hubo ese pretendido cordón de seguridad que dijeron encontrarse los vigilantes al tiempo del rezo” para proteger al líder, tampoco considera probado que este propinara un puñetazo a uno de los vigilantes de seguridad que le llamó la atención para que dejara de orar.

Igualmente, la sentencia señala que no hay constancia de una agresión con una navaja a uno de los vigilantes. “Difícilmente alguien puede tratar de apuñalarlo en el corazón cuando tiene retenido como escudo humano a otra persona“, señala el juez. Además, “es poco verosímil” que mediando una navaja de 10 centímetros de hoja se provoque “un levísimo rasguño en la mano“al vigilante. Por último, tampoco considera probado que otro de los acusados agrediera con una muleta a un policía. En todos los casos, señala “dudas lógicas” o contradicciones insalvables.

Reacciones

De modo que, cerrado el caso de los musulmanes austríacos y esclarecidos los hechos registrados en la Mezquita-Catedral la Semana Santa de 2010, así como las circunstancias en que se produjeron estos, en un sentido totalmente contrario a lo inicialmente apuntado por algunos medios y declarado por los guardias de seguridad de la mezquita, cunde una mezcla de sorpresa, indignación y resentimiento al que ya están acostumbrados los ciudadanos cordobeses.

No hay nada más que recordar el duro comunicado emitido por la Diócesis de Córdoba poco después de los hechos en 2010, ahora desmentidos por la sentencia del juez, en el que aseguraba que los turistas austriacos (118 según la Diócesis) habían “provocado de manera organizada un reprobable episodio de violencia” al ser “advertidos de que no podían celebrar ningún acto de culto musulmán” en la Mezquita de Córdoba.

Sin embargo, no es la primera vez que los guardias de seguridad del monumento se exceden en su forma de proceder ante los visitantes, a menudo ajenos a la estricta prohibición de realizar rezos distintos al culto católico o de efectuar explicaciones sobre el monumento sin previa autorización establecida por el Cabildo catedralicio. Y es que son ya varios los antecedentes que constatan la intransigencia de las autoridades y guardias de seguridad que controlan el monumento histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tal y como se demostró en las reacciones a la propuesta de Junta Islámica de que la Mezquita sea designada un templo ecuménico, en la actitud de los guardias al expulsar a un grupo de profesores y universitarios americanos, o al abordar a una mujer que parecía estar rezando.

Lo vemos también estos días en la reacción del Cabildo quien, ante la sentencia judicial que deja absueltos a los musulmanes austríacos, ha manifestado su profundo malestar. Así lo ha recogido el diario ABC de fuentes cercanas al organismo eclesiástico cordobés, las cuales han expresado que “el razonamiento del fallo demuestra una profunda ignorancia de la doctrina y el culto católico”. “Cuando se consagra un templo al culto se realiza en su totalidad, no en unos espacios concretos, como asegura el juez que ha dictado la sentencia», explican estas mismas fuentes.

Por su parte, Junta Islámica ha expresado “resulta inconcebible y paradójico que se pueda condenar a personas por efectuar un acto de culto, como es el rezo, en un templo religioso. Estaríamos asistiendo a un caso de intolerancia religiosa, algo que debemos combatir entre los creyentes de las diferentes confesiones“.

No está demás, por tanto -recién llegada a su término la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional y a la luz de la noticia de la absolución sin cargos de los musulmanes austríacos que intentaban rezar pacíficamente en emblemático templo cordobés-, recordar la necesidad y la importancia de la convivencia y el diálogo interreligioso en el seno de la sociedad y de reforzar los símbolos y mensajes de unidad, respeto y espíritu de entendimiento entre las diferentes confesiones, especialmente en un país como España, cuya constitución declara el carácter aconfesional del Estado y reconoce la libertad de culto para todos los ciudadanos”,sentencia un comunicado de Junta Islámica.