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> Islam > Introducción al Islam > ¿Qué es el Islam?
AUTOR: Vicente Manuel Mota Alfaro, Imán del Centro Cultural Islámico de Valencia

¿Qué es el islam?

Ésta, es una pregunta de gran trascendencia. Para dar una respuesta rápida a esta cuestión, acorde a los principios del Islam, podríamos recurrir al famoso jadiz del Profeta Mujámmad donde se nos cuenta lo siguiente:

Relató Umar que: un día estábamos sentados en compañía del mensajero de Alá y se presentó ante nosotros un hombre, con vestidos de resplandeciente blancura y cabellos intensamente negros, al que no se le veían señales de viaje, y que ninguno de vosotros conocía. Se sentó ante el Profeta y, apoyando las rodillas contra las suyas y poniendo las manos encima de sus muslos, dijo: “¡Oh Mujámmad! Háblame acerca del Islam”. El mensajero de Alá dijo:

 comillasEl Islam, consiste en que des testimonio de que no hay divinidad más que Alá y que Mujámmad es el Mensajero de Alá; que establezcas el azalá; que pagues el azaque; que ayunes el mes de Ramadán; y que peregrines a la Casa [de Alá](1) si encuentras medios para ello”.
Dijo el hombre: “Has dicho la verdad”. Entonces, nos quedamos sorprendidos de que él le preguntara y después, le dijera que había dicho la verdad. Entonces, dijo el hombre: “¡Háblame acerca de la fe (`îmân)!”. El Profeta dijo:
“Que creas en Alá, en Sus ángeles, en Sus Libros, en Sus mensajeros, en el Día final y que creas en el decreto divino, tanto de su bien como de su mal”.
Dijo el hombre “has dicho la verdad”. Entonces, añadió: “¡Háblame acerca de obrar de la mejor manera!”. El Profeta le dijo:
“Que sirvas a Alá como si le vieras, ya que si no le ves, Él si que te ve a ti”.
Dijo el hombre: “Háblame acerca de la Hora (del Día del juicio)!”. El Profeta le dijo: “El preguntado no sabe de ella más de lo que sabe el que le pregunta”. Entonces dijo: “Háblame de sus signos”. El Profeta le dijo:
“Cuando veas a la esclava dar a luz a su señora y cuando veas a descalzos, desamparados pastores de ovejas, compitiendo en la construcción de altos edificios”.
Al acabar, el hombre se levantó y se marchó. Y yo, me quedé un rato. Después, el Profeta preguntó: “¡´Umar! ¿Sabes quién era la persona que me preguntaba?”. Dije: Alá y Su Mensajero lo saben mejor. Entonces el Profeta dijo: “Ciertamente era Gabriel, que ha venido para enseñaros vuestro din.comillas(2).

             (1)E.d. “peregrines a la Meca”.

             (2)Jadiz transmitido por Muslim.

Pero el Islam, ha venido a nosotros por gracia y misericordia divina. Dice Alá en el Sagrado Corán:

 comillasY no te hemos enviado (¡Oh Mujámmad!) sino como misericordia para todo el mundo.comillas(3).

             (3) Sura 21 “los profetas”: 107.

. Primero nos enseña que somos siervos de Alá – lo reconozcamos o no lo queramos reconocer – y, que como tales, debemos servir a Alá y obedecerle en aquello que nos pide.
         El musulmán, no es aquel que tiene fe y cree en la existencia de Alá sin más. No es una religión restringida únicamente a lo individual(4), pues no es únicamente una fe con la que uno está convencido. El Islam nos enseña que no es sólo un pensamiento, sino una forma de actuar.
         Antes de nada no debemos olvidar nuestra configuración humana – decretada por Alá –, en la que el ser humano debe elegir entre dos cosas:

  • Obedecer a Alá
  • O seguir los dictámenes de su ego y los deseos de sus pasiones

             (4)Incluso no es una religión precisamente.

¿Por qué no es sólo una fe o un pensamiento?

Pues por la mera razón de que no vivimos solos en este mundo. Ello comporta que, por necesidad, nos veamos abocados a tener que convivir con el resto de los seres humanos. Es ahí, donde los distintos intereses de cada persona van a entrar en juego – a veces en conflicto –, por las diferentes relaciones que surjan a partir de nuestra necesidad de los demás y la afirmación de nuestros propios intereses. El Islam nos enseña principios y normas que regulan nuestra vida, para que sea una vida feliz y, sobre todo, para que podamos llevar de la mejor manera posible nuestra tarea principal por la cual hemos sido creados: el servir a Alá. Por ello, cuando el Islam nos obliga a realizar un conjunto de mandatos determinados, lo hace pensando en los demás, pues si miramos detenidamente en todas las normas que nos ha establecido el Islam para cumplir y llevar a cabo, no son más que derechos que los demás tienen sobre nosotros, como no matar, no insultar, no robar, no despreciar, etc.

Así, el Islam, al abarcar y englobar todos los ámbitos de la vida humana – y entre ellos el espiritual –, los ulemas han dicho, que el Islam consiste en que: “en el corazón del ser humano resida la presencia a Alá, y que ello se manifieste en sus actos (`af´âl), en sus palabras (`aqwâl) y en sus estados (`ahwâl)”.

El corazón, como símbolo de aquella parte de nuestro cuerpo de donde surge el deseo, las pasiones, la voluntad, el sentimiento, etc. debe estar reinado por la voluntad de Alá, pues en caso contrario, nuestro ego será quien lo gobierne. Por eso dice Alá en el Sagrado Corán: .

 comillasAlá no ha dispuesto dos corazones en el pecho de ningún hombrecierra cocillas(5).

             (5)Sura 33 “los coalicionistas”: 4.

Es decir, o bien hace que su corazón lo domine Alá; o bien, lo deja desbocado a su propio albedrío, ateniéndose a las consecuencias que ello le pueda acarrear. Pues todo cuanto pueda surgir del ser humano, tiene como fuente primera el corazón. Por eso dice el profeta Mujámmad:.

 comillasCiertamente, en el cuerpo, existe un trozo de carne que, si esta sano, todo el cuerpo permanecerá sano; y si está enfermo, todo el cuerpo estará enfermo. ¿Acaso dicho trozo de carne no es el corazón?cierra cocillas(6).

             (6)Recopilado por al-Bujâriy, Muslim y otros eruditos del jadiz.

El Así, a través de nuestra lucha interna (muÿâhadah) y la lid que mantengamos con nuestro ego, llegaremos a un punto – con la ayuda de Alá –, en el que nuestro corazón estará libre de todo dominio que el ego pretende ejercer sobre él. De ese modo, todo cuanto manifestemos tendrá el sello divino(7), es decir, haremos aquello que será del agrado de Alá y, en segundo término, será una misericordia tanto para nosotros como para todos aquellos que nos rodeen.

              (7)i(Mención al jadiz sacro (qudsiy): “Mi siervo no deja de acercarse a mí a través de obras voluntarias hasta que le ame… y cuando le ame, seré el ojo con el que vea, el oído con el que oiga, la mano con la que tome,...”.

AUTOR: Vicente Manuel Mota Alfaro, Imán del Centro Cultural Islámico de Valencia

 
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