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AUTOR: Vicente Manuel Mota Alfaro, Imán del Centro Cultural Islámico de Valencia

Creencia y dogma del Islam

El ser humano se ha planteado – y se plantea – una serie de preguntas concretas relativas a su existencia: ¿De dónde vengo?, ¿A dónde voy?, ¿Quién soy?, ¿Qué hago aquí?, ¿Qué hay tras la muerte?,…

Dichas cuestiones fueron y son tratadas por todo tipo de eruditos en el presente y el pasado. De entre ellos, los llamados padres de la civilización europea – los griegos –, que cuya razón e intelecto, no les impidió el reconocer en muchísimas ocasiones – a través de sus teorías y análisis –, la existencia de una trascendencia y de un ser absoluto, creador de todo aquello que nos rodea.

De todo ser humano, surge la necesidad imperiosa de conocer las respuestas de dichas cuestiones mencionadas, ya que el corazón no puede vive tranquilo hasta que no da con la respuesta a estas preguntas o, en el mejor (aunque sea el peor) de los casos, una respuesta que satisfaga a su ego para que éste pueda actuar a sus anchas sin ningún tipo de ética o moral que le dirija. Es incuestionable, la suma importancia del papel que juega la sociedad que rodea a una persona en el desarrollo de la formación de la conciencia y el espíritu del individuo. Hoy día, en nuestra sociedad – por motivos de diversa índole –, no se le da a la gente ningún incentivo para que se pare a reflexionar en estas cuestiones tan fundamentales para el ser humano; es más, se ha llegado a un punto donde aquel que plantee dichos asuntos en público, es tratado como un bicho raro y, el tema en cuestión, pasa de ser algo de un tema de extrema importancia, a un tema tabú, sobre todo si en la búsqueda de las respuestas establecidas, se plantea la existencia de un Ser que está por encima de todo aquello existente y, que es, a final de cuentas, el fin de todo cuanto la persona se preguntaba desde un principio.

Esta idea de la existencia de un Ser supremo, es lo que solemos denominar como fe. El vacío existencial que existe en cada uno de los seres humanos, es el les empuja a buscar aquello que les de a conocer ese Ser supremo. Y es aquí, donde surgen otras nuevas preguntas, como: ¿Quién es ese Ser supremo?, ¿Cómo es Él?, ¿Cuáles son sus atributos?, ¿Cuál es su relación con lo creado?, ¿Qué quiere de nosotros?,…

En esta fase, la educación y cultura religiosa recibidas por el ser humano, desempeñan un papel importantísimo, pues son ellas quienes dan a la persona sus primeros conceptos y conocimientos metafísicos de ese Ser supremo, siempre en base a la religión que haya aprendido.

Es aquí donde debemos resaltar un hecho curioso e importante. No ha habido civilización o pueblo humano, que no haya tenido su concepto de un Ser supremo – o en otros casos Seres – y sobrenatural y su manera de concebirlo. Este hecho en sí, es una prueba evidente y contundente de la existencia de ese Ser divino. Ya que a pesar de que todas las culturas y pueblos pueden llegar a ser incluso antagónicos y diversos a lo más extremo, todos ellos tienen el punto en común de tener una religión o una forma de comprender y explicar la existencia de un Ser sobrenatural, Originador de todo cuanto nos rodea.

A partir del momento en que la persona decide por propia voluntad conocer dicha divinidad, es aquí donde entra el papel de la creencia o el dogma de cada religión y de sus conceptos propios a la hora de calificar dicha divinidad. Es este dogma quien dará a la persona las respuestas a aquellas preguntas trascendentales, que surgen del fondo de su fuero interno. El individuo, en este momento, hace uso de dos cosas fundamentales que le ayudarán a discernir, cuál de los dogmas que se les presenta están de acuerdo con aquello que le dicta su conciencia, su mente y su corazón.

El papel de ambos es fundamental, ya que el fenómeno religioso necesita de ellos y, en el Islam, tanto el uno como el otro, tienen su rol imprescindible. Cualquiera de los dos puede ser quien de a la persona el impulso que necesita para aceptar y tomar una u otra religión como verdadera y auténtica. La mayoría de la gente, cuando toma una religión concreta – por diversos motivos –, toma aquella que tiene más a su alcance en la mayoría de los casos; ya sea por su accesibilidad a su cultura de origen, aquella que ha heredado por vía familiar, etc. Por eso, pocos son quienes ponen a tela de juicio la religión de su pueblo o aquella que sus padres le han enseñado, ya que el hacerlo, supone el realizar un examen de conciencia y autocrítica y poner en entre dicho, la religión que culturalmente se tiene por verdadera. Por ello, muchas veces, el acto que realiza aquel que suele aceptar una religión distinta a la de su familia o a la de su pueblo, es considerado como una falta de respeto, a la vez que no deja de causar asombro. Incluso en la mayoría de las ocasiones solo se percibe de los demás, rechazo e ignorancia. Pues no hay que olvidar, que al final de cuentas, aquellos que transmiten cualquier dogma, no dejan de ser personas con sentimientos y, que ante la ELECCIÓN de otra de su misma familia a otra doctrina ajena a la misma, la gente suele reaccionar de mala manera.

El Sagrado Corán encontramos muchas aleyas refiriéndose a esto mismo. Entre ellas, aquellos primeros momentos en los que el profeta Mujámmad comenzó la divulgación de la fe musulmana. Por un lado encontramos aleyas donde la gente de la Meca se extraña de que uno de entre ellos les amoneste y, por otro lado, se asombran de aquello que se les informa. Dice Alá en el Sagrado Corán, recordándonos las palabras de los mandatarios de la Meca:

 comillasSe asombran(1) de que haya venido a advertirles una persona surgida de ellos y dicen los que niegan la Verdad: "¿Éste es un mago mentiroso! * ¿Quiere reducir los dioses a un dios Uno? ¡Es algo, ciertamente, asombroso!" * Sus dignatarios se fueron (diciendo): "¡Id y manteneos fieles a vuestros dioses! ¡Esto es algo deseable!" * No oímos tal cosa en nuestra religión. Esto no es más que una superchería." comillas(2)

          (1)Los infieles Mecanos.

          (2)Sura 38 “Sâd”: 4 – 7.

Por ello, el musulmán, aunque haya sido educado desde su niñez bajo el manto del Islam, eso no significa que sea un "musulmán auténtico". En el Islam, no cabe lugar para la fe si ésta ha sido tomada como un legado familiar o por pura tradición, sin que la persona analice y, posteriormente, confirme, que aquello que dice ser la Verdad lo es, sin sentir en su corazón la llama de la fe requerida para considerarse musulmán. Cada persona debe emprender la búsqueda y realizar un viaje de confirmación, para reafirmar aquello que cree, (aunque sea musulmán de nacimiento como se suele decir). 

Por eso, la importancia de conocer a fondo el dogma que uno cree, radica en varios motivos: uno de ellos y de los más importantes es, el saber que aquello que uno sigue es el camino recto.

Así, nuestros sabios han definido la fe (al-`îmân) – (الإيمان ), como lo siguiente.

  • Creer de todo corazón en aquello en lo que dicta el dogma del Islam; declarar la fe de palabra y trabajar consecuentemente con aquello en lo que se cree.

Toda conclusión a la que llega un sabio o erudito en el Islam, viene precedida de un trabajo metodológico concreto y establecido, en base a unos planteamientos estructurados con anterioridad. Tras llevar a cabo dicho procedimiento, el erudito nos presenta una conclusión. De esta conclusión, puede haber un consenso unánime de todos los eruditos. Pero en ciertas ocasiones, existe divergencia en ciertas conclusiones o resultados adquiridos.

En lo referente al dogma, los sabios que pertenecen a la corriente de: "la gente de la tradición profética y la comunidad" (أهْلُ السُّنَّةِ وَالجَمَاعَة ), han llegado al consenso unánime de que, toda persona se considera musulmana, si cree y afirma – tanto de palabra como con el corazón – un número de cláusulas. A estas cláusulas las han denominado: los seis arcanos o pilares de la fe y, aquel que niegue uno solo de estos arcanos, no es considerado musulmán.

LOS SEIS PILARES DE LA FE

Los seis arcanos de la fe dictaminados por nuestros sabios tras el estudio de los textos canónicos son los siguientes:

        1. La creencia en la existencia de Alá

        2. La creencia en la existencia de los ángeles

        3. La creencia en los libros revelados por Alá

        4. La creencia en los enviados de Alá

        5. La creencia en la vida ultraterrena

        6. La creencia en lo decretado, tanto en el bien que traiga como en su mal.

Seguidamente citaremos los argumentos, – o los más importantes –, en los que se han basado nuestros eruditos para llegar a estas cláusulas.

Dice Alá en el Sagrado Corán sobre estos arcanos:

 comillasEste es el Libro (el Sagrado Corán) exento de dudas como guía para los timoratos * que creen en lo ocultocierra cocillas(3).

             (3)Sura 2 “la vaca”: 2 y 3.

y lo oculto, es todo aquello que no es percibido por nuestros sentidos, o bien, no podemos comprender su esencia verdadera si no es a través de la revelación, como Alá, Sus ángeles, el Día de la resurrección, el Paraíso, el Infierno, el decreto (al-qadr), etc. y que se nos ha sido ordenado creer en ello.

Acto seguido dice Alá:

 comillas creen en lo que se te ha revelado a ti (¡oh, Profeta!)cierra cocillas

creen en el Sagrado Corán que te ha sido revelado,

 comillas y antes de ticierra cocillas

los libros anteriormente revelados al Corán

 comillas y están convencidos en la otra vidacierra cocillas(4)

          (4)Ibíd. 3 y 4..

la vida después de la muerte y todo lo que ocurrirá tras ella, hasta que la gente entre, o bien en el Paraíso o bien en el Infierno.

Dice Alá en la mitad del sura de la vaca:

 comillas La piedad no estriba en que volváis vuestros rostros hacia el Oriente o hacia el Occidente, sino en creer en Alá, en el último Día, en los ángeles, en la Escritura y en los profetas, en dar de la hacienda – por mucho amor que se le tenga – a los parientes, huérfanos, necesitados, viajeros, mendigos y esclavos, en hacer el azalá y dar el azaque, en cumplir con los compromisos contraídos, en ser pacientes en el infortunio, en la aflicción y en tiempo de peligro. ¡Ésos son los hombres sinceros, ésos son los timoratos!cierra cocillas(5)

          (5)Ibíd. 177.

Y dice Alá al final del sura de la vaca:

 comillasTanto el Enviado como los creyentes creen cuanto le ha sido revelado por su Señor. Todos ellos creen en Alá, en Sus ángeles, en Sus Escrituras y en Sus enviados. Han dicho (los creyentes): "No hacemos distinción entre ninguno de Sus enviados. Oímos y obedecemos. ¡Tú perdón Señor! ¡Eres Tú el fin de todo!"cierra cocillas(6).

         (6) Ibíd. 285.

Del mismo modo, encontramos jadices que nos citan estos arcanos o pilares de la fe. El más conocido entre ellos es aquel en donde el ángel Gabriel (Ÿibrîl), en forma humana y vestido de blanco, vino al profeta Mujámmad, estando éste con algunos de sus Compañeros y le preguntó:

 comillas "¿Qué es la fe (al-`îmân)?" a lo que nuestro Profeta contestó: "Que creas en Alá, en Sus ángeles, en Sus libros revelados, en Sus enviados, que creas en vida ultraterrena y en el decreto (al-qadr), tanto en el bien que conlleve como en su mal."cierra cocillas(7).

          (7)Transmitido por al-Bujâriy, Muslim y muchos otros eruditos del jadiz.

Ahora desarrollaremos estos pilares de forma resumida.

  1. La creencia en Alá: La creencia en Alá supone el tener la más absoluta certeza en que Alá existe y que es real; que es Único y no tiene asociado; que sus cualidades son todas perfectas y que es el Único que verdaderamente se merece nuestra obediencia y nuestra servidumbre.
  2. La creencia en los ángeles: La creencia en los ángeles, supone la fe en su existencia; que han sido creados a partir de Luz; no desobedecen a Alá en aquello que Él les ha ordenado y realizan todo aquello Alá les dictamina.
  3. La creencia en los libros revelados por Alá.
  4. La creencia en los enviados: La creencia en los mensajeros, supone la fe en que Alá ha enviado ha toda la humanidad profetas para predicarles – entre otras cosas – la unicidad de Alá, como también, para enseñarles todo lo bueno de este mundo y del otro, y advertirles de todo lo malo que puedan encontrarse en esta vida y en la otra.
  5. La creencia en la vida ultraterrena: La creencia en la vida ultraterrena, supone la fe en todo aquello que nos ha informado Alá, – ya sea en el Sagrado Corán o a través de Su amado profeta Mujámmad –, de todo aquello que ocurre tras la muerte de toda persona: la tumba, el examen de la tumba, su situación en la misma, etc. Y por otro lado, todo lo que sucederá en el Día del Juicio, desde la Resurrección, hasta la entrada de la gente en el Paraíso o en el Infierno, pasando por la balanza, la toma de cuentas, el registro de las acciones de toda persona, el camino flotante sobre el Infierno, etc.
  6. La creencia en el Decreto: La creencia en el Decreto, supone la fe y la aceptación de todo aquello que ha sido decretado por Alá. Como por ejemplo, el haber decretado que cada uno de nosotros naciera en un espacio y tiempo concreto, en una familia determinada, el que nos diera una constitución específica, etc.

Estos seis pilares, como hemos dicho, son fundamentales para todo musulmán, tanto en su conocimiento como en su aplicación. Por ello, no se considera creyente aquel que niega uno solo de estos pilares, aunque confirme el resto de ellos. Además Alá, nos previene de hacer esto, ya que en ello incurrieron pueblos creyentes anteriores a nosotros, a los que Alá recriminó diciéndoles:

 comillas Es qué creéis en parte de la Escritura y dejáis de creer en otra parte de la misma? ¿Qué merecen quienes de vosotros tal hacen sino la ignominia en la vida de acá y ser enviados al castigo más duro el día de la Resurrección? Alá está atento a lo que hacéiscierra cocillas(8).

          (8)Sura 2 “la vaca”: 85.

Y dice en otra aleya:

 comillas Quienes niegan la existencia de Alá y de Sus enviados y quieren hacer distingos entre Alá y Sus enviados, diciendo: "¡Creemos en unos, pero en otros no!", queriendo adoptar una postura intermedia * ésos son, ciertamente, los que niegan la Verdad. Y para los que niegan la Verdad, hemos preparado un castigo humillantecierra cocillas(9).

          (9)Sura 4 “las mujeres”: 150 y 151.

AUTOR: Vicente Manuel Mota Alfaro, Imán del Centro Cultural Islámico de Valencia
 
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