|
>
Islam > Introducción
general a las ciencias del Islam > Revelación del Sagrado
Corán
Revelación
del sagrado Corán (nuzuul al-quraan)
Forma de la revelación
Dice Alá en el Sagrado Corán:
Estas aleyas nos muestran y nos indican cómo
el Corán fue revelado en el mes de Ramadán, en la
noche del Destino: una noche bendita. Y las aleyas en cuestión
hablan del descenso del sagrado Corán de una sola vez. Sin
embargo, estas aleyas pueden parecer contradictorias cuando es sabido
que el Corán fue revelado a lo largo de 23 años, es
decir, los años que duró la misión profética
de Mujámmad. Los eruditos sobre esta cuestión han
determinado lo siguiente:
- La opinión de la mayoría de ellos,
es la opinión de ibn ´Ab-baas,-compañero
del Profeta (sahaabii)-, el cual, refiriéndose al significado
de estas aleyas, dijo que el significado de las mismas se refieren al
descenso del sagrado Corán en la noche del Destino de una sola
vez, en la Casa de la Gloria en el primer cielo. Más tarde fue
revelado de forma repartida al Enviado de Alá, a lo largo de
veinte y tres años.
- La segunda opinión es la del seguidor (taabi´ii)
A-i´bii, el cual dijo que el significado de estas
tres aleyas mencionadas hacen mención al comienzo de la revelación
coránica al enviado de Alá, la cual tuvo comienzo en la
noche del Destino. Luego, fue revelado de forma continua a lo largo
de los veinte y tres años de la misión profética.
Por otro lado, tenemos el relato profético (hadiz),
del comienzo de la revelación, narrado por al-Bujaarii y
Muslim, en el cual, Aishah, mujer del Profeta, -que Alá
esté complacido con ella- dijo: "Lo primero que fue revelado
al Profeta fue la visión fidedigna. Luego, fue inspirándosele
el amor por el retiro. Así fue, como el Profeta, comenzó
a ir a la cueva de hiraa`, en la cual permanecía noches
enteras, para de este modo, alejarse de la mala vida de la Meca. Para
tal retiro, tomaba provisiones. Cuando se le terminaban las subsistencias
de comida y agua, volvía a casa para pedirle a su esposa Jadiya
más alimento, para así volver otra vez a la cueva. Y, estando
allí, una noche se le apareció el arcángel Gabriel
(yibril), y le dijo: "Lee". Dijo el Enviado de Alá:
"y yo le dije a Gabriel: "No sé leer". Al decir
esto, Gabriel me cogió y me apretujó hasta dejarme sin fuerzas.
Después, me dejó y me dijo de nuevo: "Lee". Le
dije: "No sé leer". Así, volvió a cogerme
y a oprimirme y me ordenó otra vez: "Lee". Yo volví
a contestarle lo mismo. Y por tercera vez, repitió la misma acción.
Luego me dejó y dijo:
Lee
(recita) en el nombre de tu Señor, que ha creado - ha creado
al hombre de sangre coagulada - Lee (recita). Tu Señor es Magnífico
- Que ha enseñado el uso del cálamo (el uso de la escritura)
- Que ha enseñado al hombre lo que no sabía
(Sagrado Corán, 96:1-5) |
A pesar de estas dos opiniones, ambas convergen
en un único significado, es decir, podemos hablar de dos revelaciones:
- El primero. Su revelación de una sola vez, de
forma completa, en la noche del Destino, a la Casa de la Gloria en el
primer cielo - el cielo de este mundo.
- El segundo. Su revelación desde la Casa de la
Gloria en el primer cielo a la Tierra de forma repartida a lo largo
de los veinte y tres años de la misión profética.
Podemos señalar, que la importancia de la revelación
del sagrado Corán al primer cielo nos muestra la magnanimidad
que Alá quiso darle al Corán, magnificencia tal que
no le fue concedida a los libros anteriormente revelados y, por
otro lado, el que tanto los seres celestes como los terrestres,
fueran participes en conocer la magnificencia que Alá otorgó
al sagrado Corán.
La revelación del sagrado Corán de forma
repartida
Han venido relatadas varias aleyas en el sagrado Corán,
que nos muestran como el arcángel Gabriel descendió -por
orden de Alá- con el Corán al corazón del Profeta.
Entre estas aleyas podemos mencionar las siguientes:
|
Es
(el Corán) en verdad, la revelación del Señor
del Universo - El Espíritu digno de confianza (el ángel
Gabriel) lo ha bajado - a tu corazón, para que seas uno que
advierte - En lengua árabe clara
(Sagrado Corán, 26:192-195)
|
Di
(¡oh profeta!): "El Espíritu Santo (Gabriel) lo
(el Corán) ha revelado, de tu Señor, con la Verdad,
para confirmar a los que creen y como dirección y buena nueva
para los musulmanes (los que se someten a Alá).
(Sagrado Corán, 16:102) |
Di
(¡oh profeta!): "Si hay alguien enemigo de Gabriel -él
es quien, autorizado por Alá-, lo (el Corán) reveló
a tu corazón, en confirmación de los mensajes anteriores,
como dirección y buena nueva para los creyentes
(Sagrado Corán, 2:97) |
De igual modo, vemos como los verbos utilizados en el Corán
para expresar la revelación son (tanziil), que nos indica
la revelación del Corán de forma repartida, y otro, con
la construcción (`inzaal), que nos indica su descenso de
una sola vez al primer cielo. Y como hemos dicho, el Corán se caracteriza
también, en que no fue revelado de una sola vez, sino que fue revelado
a lo largo de veinte y tres años, al contrario de lo que ocurrió
con los otros libros revelados anteriormente, los cuales fueron revelados
de una sola vez a sus respectivos mensajeros, como la Torá de Moisés,
las Hojas de Abraham, los Salmos de David y el Evangelio de Jesús.
Por otro lado, encontramos relatos proféticos correctos
(hadiz sahih), de cómo algunas partes del sagrado
Corán eran reveladas conforme a los acontecimientos surgidos
a lo largo del período profético. Sobre este tema,
hay una disciplina dentro de las ciencias del Corán la cual
es conocida por: "causas de la revelación" (`asbaab
an-nuzuul). Dichas aleyas eran reveladas de cinco en cinco,
de diez en diez, o a veces en mayor o en menor proporción.
Como por ejemplo, en la sura de "las mujeres", encontramos
la frase: "sin estar impedidos", la cual es un
fragmento de una aleya, que fue revelado así, tal cual.
El porqué de la revelación coránica
de forma repartida
A lo largo del tiempo, los eruditos del Islam, han ido preguntándose
los porqués de la revelación coránica de forma repartida.
Y a través de sus reflexiones, extrajeron conclusiones importantes
y dignas de estudio. De entre las más importantes podemos citar
las siguientes:
a. Confirmación del corazón del Profeta
El profeta Muhammad se entregaba en cuerpo y alma con
el fin de llevar a cabo la tarea que Alá le había
encomendado y, que no era otra que la de trasmitir el mensaje que
Alá le había entregado. Sin embargo, no encontraba
por parte de los politeístas de la Meca mas que rechazo y
negación. Tal actitud por parte de sus paisanos provocaba
la tristeza del Profeta, al ver como su gente rechazaba la Verdad
venida de su Señor. Por eso, como todo ser humano que necesita
ayuda y estímulo cuando no consigue realizar lo que desea,
y sólo encuentra a cambio de su esfuerzo repulsa y hostilidad,
el profeta Muhammad, necesitaba de alguien que le espolease en su
tarea de mensajero de la Palabra Divina para no verse influenciado
negativamente por el rechazo de su propia gente. Y Alá, -alabado
y ensalzado sea-, sabiendo que lo que haría la gente de la
Meca con el profeta Muhammad, -como norma habitual en todo profeta
que es enviado a su gente, y luego rechazado-, utilizando el mismo
mensaje coránico, estimulará y dará fuerzas
al Profeta, recordándole los relatos de enviados y profetas
anteriores a él y, como ellos encontraron el mismo rechazo
y la misma hostilidad que el Profeta encontraba por parte de su
pueblo. Así, podemos encontrar en los relatos coránicos,
-sobre todo los que hacen referencia a los profetas a y enviados
anteriores-, como dichos profetas fueron pacientes en su tarea y
aguantaron la ignominia de sus paisanos. Además, vemos como
Alá se dirige a Su Enviado en varias aleyas del sagrado Corán
sobre este cometido:
|
Y
si te desmienten, también fueron desmentidos otros enviados
antes de ti, que vinieron con las pruebas claras, las Escrituras
y la Escritura luminosa.
(Sagrado Corán, 3:184)
|
Ten,
pues, paciencia, como la tuvieron otros enviados resueltos.
(Sagrado Corán, 46:35) |
Te
contamos todo esto (los relatos de los profetas anteriores a ti),
sacado de las historias de los enviados, para confirmar tu corazón.
(Sagrado Corán, 11:120) |
Y cuando más fuerte y amargo era el rechazo por parte
de los politeístas de la Meca, el Corán descendía
desde la Casa de la Gloria, -y con Gabriel como portador de la buena nueva-,
al corazón del Profeta, para así, confirmar y fortalecer
espiritualmente su corazón:
¡Qué
no te entristezca lo que digan! Nosotros sabemos tanto lo que ocultan
como lo que manifiestan.
(Sagrado Corán, 36:76) |
Y Alá le mandaba la buena nueva, anunciándole
la victoria y el auxilio temprano:
Alá
ha escrito: "¡Venceré, en verdad! ¡Yo y mis
enviados! Alá es fuerte y poderoso.
(Sagrado Corán, 58:21) |
Y en una aleya definitiva, Alá explica el porqué,
o uno de los porqués de la revelación coránica de
forma repartida:
Los
infieles dicen: "¿Por qué no se le ha revelado
el Corán de una sola vez?". Te lo hacemos revelar de esta
forma, (gradualmente), para confirmar con él tu corazón.
Y lo hemos hecho recitar lenta y claramente
(Sagrado Corán, 25:32) |
En un relato de narrado por Yabir, cuenta que la tribu
de los Curachita se reunió en un lugar donde solían
encontrarse y dijeron: "hemos de apodar este individuo, (es
decir, al Profeta), con un nombre desacreditador". Unos dijeron:
"¡es un adivino!", "no, no lo es". Otros
dijeron: "¡es un loco!", "no, no es un loco".
Otros dijeron: "¡Es un mago!", "no, no lo es".
Así, se dispersaron los politeístas de la tribu de
Coraix con sus conclusiones, los cuales llegaron a oídos
del profeta Muhammad, el cual, tras llegarle dichas murmuraciones,
se afligió. Y al meditar en ellas cogió un manto y
se arrebujo envuelto en él. Y estando así, vino el
arcángel Gabriel con una aleya coránica que decía
lo siguiente:
¡Tú,
el envuelto en un manto! -¡Levántate y advierte! - A
tu Señor, ¡ensálzale! -Tu ropa, ¡purifícala!
- La abominación, ¡huye de ella! - ¡No des esperando
ganancia! - La decisión de tu Señor, ¡espérala
paciente! - Cuando suene la trompeta,- ése será, entonces,
un día difícil - para los infieles, no fácil.
- ¡Déjame solo con Mi criatura, - a quien he dado una
gran hacienda, - e hijos varones que están presentes! - Todo
se lo he facilitado, - pero aún anhela que le dé más.
-¡No! Se ha mostrado hostil a Nuestros signos. - Le haré
subir por una cuesta. - Ha reflexionado y tomado una decisión,
- pero ¡qué decisión! ¡Maldito sea! - Sí,
¡qué decisión! ¡Maldito sea! - Luego, ha
mirado. - Luego, se ha puesto ceñudo y triste. -Luego, ha vuelto
la espalda, lleno de altivez. -Y ha dicho: «¡Esto no es
sino magia aprendida! -¡No es sino la palabra de un mortal!»
-¡Lo entregaré al ardor del saqar!
(Sagrado Corán, 74:1-26) |
b. Facilidad en la memorización y comprensión
del sagrado Corán
El Profetafue enviado a un pueblo idólatra y analfabeto
que no conocía la escritura ni la lectura, como nos informó
Alá en el sagrado Corán:
Él
(Alá) es quien ha mandado a los gentiles un Enviado salido
de entre ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña
la Escritura (el Corán) y la Sabiduría (la tradición
profética a través de la sun-nah). Antes estaban en
un evidente extravío
(Sagrado Corán, 62:2) |
Así, si el Corán hubiese sido revelado de una
sola vez, hubiera sido casi imposible el memorizar y el comprender las
aleyas coránicas. Por eso fue revelado gradualmente de forma fraccionada,
para que de este modo les fuera sencillo a los compañeros del Profeta
su memorización. Ya que, además, los materiales e instrumentos
para la escritura, no estaban al alcance de todos y no todos sabían
leer ni escribir. Así, los compañeros seguían la
revelación del Corán paso a paso: memorizaban las aleyas
y, cuando comprendían el sentido de las mismas, las aplicaban a
su vida diaria y, no pasaban a memorizar otras aleyas, hasta que las que
habían aprendido en último lugar eran plasmadas en la realidad
en actos palpables y visibles. Del mismo modo, los Seguidores (at-taabi´in),
tomaron el mismo método para enseñar y comprender el Corán.
Cuenta Abu Nad´rah que Abu sa´iid al-Judrii, "nos enseñaba
cinco aleyas por la mañana y cinco aleyas por la tarde. Y nos informó
que Gabriel, -la paz sea con él-, revelaba el Corán -con
permiso de Alá-, de cinco en cinco aleyas al Profeta".
c. La paulatinidad en la Legislación
El Islam vino a una sociedad corrupta y llena de vicios y
depravaciones. Así, Alá decidió y decretó
que los preceptos, tanto los religiosos como los legislativos, a través
de la revelación divina, -ya fuera por medio del Corán o
por la tradición profética-, no vinieran todos de una sola
vez, sino, que fueran revelados conforme a las necesidades de adaptación
de la nueva comunidad islámica que había comenzado a surgir
en la ciudad de la Meca. Así, del mismo modo que un neófito
en cualquier campo de la vida común, necesita de un período
de adaptación, del igual forma, Alá, que es quien conoce
al ser humano íntegramente, -ya que es Él y no otro quien
le creó y le dió la vida-, sabía como revelar su
mensaje. Así, a lo largo de la profecía, vemos como Alá,
antes de establecer alguna cosa como ilícita o de establecer un
nuevo precepto, fue ordenando paulatinamente a los musulmanes, pasos concretos
y variados, hasta la llegada del precepto que ordenase, de forma definitiva,
la prohibición de ciertos asuntos o la obligatoriedad de llevar
a cabo ciertos otros. Esto es lo que nuestros eruditos llamaron la
paulatinidad en la legislación. Es decir, como Alá,
antes de prohibir una cosa tajantemente, hizo revelar preceptos, los cuales
iban haciendo que los musulmanes fuesen alejándose de ciertos asuntos,
que a la larga serían proclamados como ilícitos por Alá,
de una forma gradual, conforme a la adaptabilidad de sus siervos.
Así, encontramos muchos ejemplos en la vida de los
musulmanes de la Meca, por ejemplo la azalá (as-salat),
-a la que estaban y siguen estando todos los musulmanes obligados-, antes
de la emigración a Medina y, - más concretamente, antes
de que el Profeta realizara por Gracia de su Señor, el Viaje nocturno
y la ascensión a los cielos y el descenso a los infiernos-, consistía
en dos unidades de azalá (raka´atayn) por la mañana
y dos unidades de azalá por la noche. Sobre el asunto del Viaje
Nocturno (al-`israa`) y la ascensión a los Cielos (al-mi´raay),
a parte de su mención en el Corán:
¡Gloria
a Quien hizo viajar a Su siervo (Muhammad) de noche, desde la Mezquita
sagrada (en la Meca) a la Mezquita Lejana (en Jerusalén), cuyos
alrededores hemos bendecido, para mostrarle parte de Nuestros signos!
(Sagrado Corán, 17:1) |
nos han sido narrados muchos relatos transmitidos por
el Profeta. De entre ellos, extraemos una pequeña parte del
bellísimo y extraordinario acontecimiento del Viaje Nocturno
y la Ascensión, fragmento que refleja el momento en el que
Alá, -alabado y ensalzado sea-, ordena al profeta Mujámmad
el precepto de la azalá obligatoria cinco veces al día:
"
Tras el encuentro
del Profeta Muhammadcon su Señor en el último cielo,
el Profeta descendió hasta encontrarse con Moisés
(Musa) que preguntó al profeta Mujámmad:
- ¿Qué es lo que te ha
prescrito tu Señor?, pregunto Moisés.
- Ha prescrito a mi comunidad, -es decir,
los musulmanes-, cincuenta azalás diarias.
- Vuelve a tu Señor -dijo Moisés-
y, pídele que reduzca su número, ya que tu comunidad no
podrá soportar cincuenta azalás diarias. Vuelve y pídele
a tu Señor que las reduzca.
"Así, -dijo el profeta
Mujámmad-, volví a mi Señor y le pedí
que redujera el número de azalás, las cuales, tras
mi petición fueron reducidas a cuarenta. Y al descender volví
a encontrarme con Moisés el cual me volvió a preguntar":
- ¿Qué es lo que te ha
ordenado tu Señor?
- Redujo el número de azalás
diarias a cuarenta.
- Vuelve a tu Señor otra vez,
y pídele que las reduzca a menos, ya que tu comunidad no podrá
soportar cuarenta azalás diarias.
"Así, -dijo el profeta
Mujámmad-, volví a mi Señor y, tras mi petición,
las volvió a reducir. Esta vez a treinta azalás diarias.
Me encontré con Moisés de nuevo y me dijo lo mismo
y, Alá, cada vez que me encontraba con Él y le pedía
que las redujera, las iba restando de diez en diez azalás.
Hasta que fueron reducidas a cinco. Volví a encontrarme con
Moisés y me dijo lo mismo que me decía en cada ocasión
que me encontraba con él. Pero esta vez no volví a
mi Señor y le dije a Moisés":
- No quiero volver, ya que me avergonzaría
de pedirle otra vez para que las reduzca a menos de cinco.
Así, es como se le fue ordenado a nuestro Profeta,
-la paz y las bendiciones de Alá sean con él-, cincuenta
azalás diarias, las cuales, fueron reducidas por Misericordia de
Alá con los musulmanes a cinco. Y que, además, las cinco
azalás que llevan a cabo los musulmanes a lo largo del día,
tienen la recompensa de las cincuenta azalás primeramente establecidas.
De este modo, vemos como a partir del Viaje Nocturno, fueron establecidas
definitivamente las cinco azalás diarias obligatorias para todo
musulmán.
Otro ejemplo claro de la paulatinidad en la legislación
lo encontramos en la prohibición de las bebidas embriagantes y
como la ilicitud de las mismas pasó por cuatro fases antes de que
fueran prohibidas de una forma tajante.
- En una primera fase, Alá se dirigió a los
creyentes, a través del mensaje coránico de la siguiente
forma:
De
los frutos de las palmeras y de las vides obtenéis una bebida
embriagadora y un bello sustento. Ciertamente, hay en ello un signo
para gente que razona
(Sagrado Corán, 16:67) |
Aquí, Alá, -ensalzado y alabado sea-, describió
el sustento como bello pero, sin embargo, no dio ningún tipo calificativo
a la embriaguez para así, como Alá dice al final de la aleya,
sirviera para que los musulmanes razonaran en este asunto.
- En otra fase, Alá reveló:
Te
preguntarán (a ti Muhammad), acerca del vino y de los juegos
de azar. Di: "ambos encierran pecado grave y ventajas para los
hombres, pero su pecado es mayor que su provecho.
(Sagrado Corán, 2:219) |
Aquí, vemos como Alá dio un paso más,
dando a explicar a los creyentes, que a pesar de que el vino pueda encerrar
en sí mismo ventajas, lo malo que ello encierra, es mucho peor,
que el provecho que se le pueda sacar.
- En un tercer momento, Alá reveló a través
del Corán:
¡Creyentes!
No os acerquéis ebrios a la azalá. Esperad a que estéis
en condiciones de saber lo que decís.
(Sagrado Corán, 4:43) |
Vemos aquí, como primera vez, en la que Alá
hace referencia al vino de forma prohibitoria y, sin embargo, no abolió
su consumo, sino, que prohibió el hacer la azalá en estado
ebrio, ya que tal estado no permite que alguien se pueda concentrar
en lo que dice o en lo que hace. Además, el no llegar a la azalá
en estado ebrio, conllevaba el permanecer una gran parte del día
sin beber, lo cual, iba menguando el interés por la bebida, de
aquellos musulmanes que todavía seguían tomando vino.
- Y, finalmente, llegamos a la última fase, en la
cual, el consumo del vino fue declarado ilícito de forma tajante.
Así, Alá reveló en su sagrado libro su dictamen
final:
¡Creyentes!
El vino, los juegos de azar, las piedras erectas y las flechas no
son sino abominación y obra del demonio. ¡Alejaos de
él, pues! Quizás, así, prosperéis - el
demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros
valiéndose del vino y de los juegos de azar, e impediros que
recordéis a Alá y hagáis la azalá ¿Os
abstendréis, pues?
(Sagrado Corán, 5:90-91) |
De esta forma, fue revelado el precepto de la ilicitud
del vino de forma concluyente y sin apelativos, con el porqué
de la prohibición. Y como nos han llegado a través
de relatos, las calles de Medina, se convirtieron en ríos
de vino, cuando esta aleya fue revelada, lo que nos muestra la
fe y la obediencia que los musulmanes tenían a Alá
y a Su profeta Mujámmad.
Otro ejemplo claro que podemos mencionar es el de la prohibición
de la usura. Encontramos, del mismo modo que en los ejemplos anteriormente
nombrados, como la ilicitud de la usura fue establecida de forma paulatina
y no de una sola vez.
En este caso, la usura fue declarada ilícita a lo
largo de cuatro fases. En la primera de ellas Alá revelo:
Lo
que prestáis con usura para que os produzca a costa de la hacienda
ajena, no os produce ante Alá. En cambio lo que dais de azaque
por deseo de agradar a Alá
esos son los que recibirán
(de Alá) el doble.
(Sagrado Corán, 30:39) |
Vemos, como Alá hace referencia a la usura, -sin dictaminar
su prohibición-, y, como está, pese a dar buenos frutos
materiales en esta vida, no los da del mismo modo ante Alá. Y como,
las limosnas, en cambio, a pesar de que quien las lleva a cabo pueda perder
cierta parte de su dinero, en verdad, lo que hace es ganar mucho más,
ya que por un lado ayuda a los necesitados y, por otro, Alá le
dará su recompensa en esta vida y en la Otra.
Más adelante, Alá reveló en otra aleya:
Prohibimos
a los judíos cosas buenas que antes les habían sido
lícitas, por haber sido impíos y por haber desviado
a tantos del camino de Alá, - por usurear, a pesar de habérseles
prohibido, y por haber devorado la hacienda ajena injustamente. A
los infieles de entre ellos les hemos preparado un castigo doloroso.
(Sagrado Corán, 4:160-161) |
Esta aleya, nos cuenta como la usura era ilícita para
los Hijos de Israel, y como por haber trasgredido dicho mandato, entre
otros, Alá los castigó.
Alá, en una tercera fase reveló:
¡Creyentes!
¡No usuréis, doblando una y otra vez (la deuda de la
usura)! ¡Y temed a Alá! Quizás, así, prosperéis.
(Sagrado Corán, 3:130) |
Aquí, por primera vez, vemos como Alá prohíbe
el practicar la usura de una practica desmesurada, pero sin declararla
ilícita categóricamente. Hasta que fue revelada la última
aleya referente al tema de la usura, en la que Alá reveló
lo siguiente:
¡Creyentes!
¡Temed a Alá, y renunciad a los provechos pendientes
de la usura, si es que sois creyentes! - Si no lo hacéis así,
podéis esperar guerra de Alá y de Su Enviado. Pero,
si os arrepentís (renunciando a la usura), tendréis
vuestro capital, no siendo injustos ni siendo tratados injustamente.
(Sagrado Corán, 2:278-279) |
Así, observamos como Alá prohíbe la
usura de una forma tajante y clara. Por eso, en el Islam, el uso de la
usura está totalmente prohibido a cualquier nivel y en cualquier
campo económico y social. El que presta dinero, sólo debe
de esperar de su deudor aquello mismo que le prestó sin añadir
un solo céntimo de más.
Este y otros asuntos de la misma índole, fueron decretados
de esta forma por Alá, no sólo porque Él es el Misericordioso
con Sus siervos, sino para que sirviera, también, de lección
de todos los musulmanes. Y no sólo para aquellos que vivieron en
la época de la profecía, sino para todas las generaciones
musulmanas venideras. Por eso, cuando se conozca a alguien que haya entrado
en el Islam y lo haya abrazado, no se le debe agobiar espetándole
preceptos religiosos de aquí y de allá, sino más
bien, conviene adaptarse a él, de manera que vaya asumiendo los
valores espirituales y el porqué de las cosas, ya que Alá
nos ha dado una mente para reflexionar y un corazón para discernir.
d. Preparación espiritual de los compañeros
del Profeta
¿De qué hubiera servido si Alá hubiera
comenzado su revelación emitiendo preceptos sobre la licitud o
ilicitud de tal y cual cosa? Acaso de haber sido así, ¿hubiera
hecho alguien caso al Profeta? Como veremos más adelante, todas
las suras reveladas en el período Mecano, -es decir, antes de la
emigración a la ciudad de Medina-, van relacionadas con la creencia
islámica, es decir, la Unicidad de Alá, su poder sobre todas
las cosas, su omnipotencia, su omnisciencia, Señor del Día
del Juicio, etc., además de otras particularidades. La revelación
debía de comenzar como una sacudida en las mentes de los politeístas
de la Meca.
La Meca era una sociedad bajo las redes de la ignorancia
religiosa y el politeísmo. Todo lo que adoraban no eran sino dioses
concebidos por sus antepasados. Por eso, tal sociedad necesitaba un comienzo
convulsivo para que sirviera de estímulo a las mentes y espíritus
dormidos de la gente de la Meca, quienes sólo se basaban -religiosa
y culturalmente hablando- en la fe ciega en vanas y efímeras creencias.
Así, comenzó la revelación con mensajes que trocaban
dichas doctrinas, llamando a la unicidad de Alá y a meditar de
forma lógica sobre las creencias y doctrinas que los politeístas
seguían; en observar y en meditar en la creación y en todo
aquello que les rodeaba, para así llegar a la conclusión
de que todo ello, no había sido concebido por sí mismo;
además, dichas suras y aleyas, -es decir, las pertenecientes al
período Mecano-, eran reducidas, en lo que es su tamaño
y composición se refiere, pero sin embargo, estaban cargadas de
una fuerza sublime, tanto en su contenido como en su forma, es decir,
tanto desde el punto de vista lingüístico como literario.
De tal modo que hasta los propios poetas árabes se veían
incapaces, no sólo de realizar algo parecido al Corán, ya
fuera tanto en su estilo literario y lingüístico, sino como
en su mensaje en sí.
Sobre esto, hay un relato de Aisha, -esposa del Profeta-,
la cual contó: "Lo primero que era revelado del Corán
eran suras en las que se mencionaban el Paraíso y el Infierno (es
decir, aleyas y suras que hacían referencia a la creencia islámica),
hasta que la gente entraba en el Islam. Luego eran reveladas las aleyas,
-preceptos-, sobre lo lícito y lo ilícito. Ya que si la
primera cosa revelada hubiera sido: "¡No bebáis el vino!",
la gente hubiera dicho: "¡No dejaremos el vino nunca!".
Y si se hubiera revelado al principio: "¡No cometáis
adulterio!", la gente hubiera contestado lo mismo".
Y así, del mismo modo que los compañeros del
Profeta necesitaban de esa adaptación psicológica, también
necesitaban de una preparación espiritual. Y un ejemplo más
claro de ello lo tenemos en la azalá de la noche, la cual fue ordenada
y preescrita al Profeta y a sus compañeros. Alá reveló
en su sagrado Libro:
¡Tú,
el arrebujado! * ¡Vela -en oración- casi toda la noche,
* o media noche, o algo menos, * o más, y recita el Corán
lenta y claramente!
(Sagrado Corán, 73:1-4) |
De este modo, la velada nocturna con la azalá,
fue prescrita a todos los musulmanes de forma obligatoria. Y así,
permaneció dicho precepto aproximadamente un año,
hasta que fue revelada la aleya abrogadora, la cual hizo de la velada
nocturna, un acto voluntario, pero siguió siendo obligatorio
para el profeta Mujámmad. Alá -ensalzado y alabado
sea-, reveló:
Tu
Señor sabe que pasas (oh Muhammad) en oración casi dos
tercios de la noche, la mitad o un tercio de la misma, y lo mismo
un grupo de los que están contigo. Alá, -que determina
la noche y el día-, sabe que no lo aguantaréis y os
perdona. ¡Recitad pues lo que buenamente podáis del Corán!
Sabe que entre vosotros habrá unos enfermos, otros de viaje
por la tierra buscando el favor de Alá, otros combatiendo por
la causa de Alá.
(Sagrado Corán, 73:20) |
e. El reto coránico
y la prueba de que el sagrado Corán procede de Alá, el cual
es Su palabra, y no obra del profeta Muhammad
Si, como dicen muchos de los oponentes al Islam, -sobre
todo, los orientalistas-, el Corán hubiera sido escrito por
Mujámmad, hubieran encontrado en él muchas contradicciones.
Pero sólo se limitan, -ya que no tienen otra opción-,
a decir que Mujámmad fue el autor del Corán, negando
así su origen divino y, sin aportar ninguna prueba incuestionable,
concluyente o clara.
Así, cualquiera que realice un estudio objetivo
y concreto de los orígenes y composición del Corán,
no encontrará en dicho estudio la más mínima
mota de polvo que le indique que el Corán fuera compuesto
u escrito por el profeta Mujámmad. Es más, visto desde
el punto de que el Corán fue revelado a lo largo de más
de veinte y tres años, si hubiera sido el Profeta su autor,
puede que no encontráramos en el Corán, contradicciones
en lo que su contenido dogmático se refiere, pero sin duda
alguna, encontraríamos contradicciones de estilo y de narración.
Sin embargo, todo aquel que domina la lengua árabe y es además
erudito en literatura, poesía y prosa de mencionada lengua,
reconoce, -ya que no tiene otra opción-, que el Corán
es inimitable desde cualquier punto de vista, y es todo uno en significado
y armonía. Además, quisiéramos recalcar, que
grandes literatos del Islam, intentaron, -no por retar al Corán,
sino para incrementar más la fe en él-, componer textos
en forma y estilo y significado al modo coránico y, sin embargo,
todo intento fue inútil y sólo se vieron incapaces
de llegar a componer algo semejante al Corán en lo más
mínimo. Además, esta es otra prueba más del
reto coránico. Ya que a pesar de haber sido revelado hace
más de catorce siglos, hoy día, el Corán sigue
retando a la mente humana, para demostrarle, que el Corán
es la palabra de Alá y, no como muchos afirman, que el Corán
es obra de Mujámmad. Además, como dice Alá
en Su sagrado libro:
¿No
meditan en el Corán? Si hubiera sido de otro (el origen del
Corán) que de Alá, hubieran encontrado en él
numerosas contradicciones.
(Sagrado Corán, 4:82) |
Además, todas estas falacias con las que son
hostigados los musulmanes, fueron hechas ya por los mismos contemporáneos
del profeta Mujámmad. Sin embargo, se vieron completamente
ineptos ante el reto coránico.
El pueblo árabe pre-islámico, era un
pueblo que se basaba sobre todo en la tradición oral. Y,
en la época en el que fue enviado el profeta Mujámmad,
la literatura y, sobre todo, la poesía árabe vivía
su primera y, quizás más grande, edad de oro. En dicha
época encontramos poetas que hoy día se siguen estudiando
en las universidades, por su gran maestría en su dominio
de la lengua y en su composición poética. Así,
nos encontramos una época, en la que a pesar de que en ella
encontramos poca gente que sabía escribir y leer, sin embargo,
encontramos poetas, de un grandísimo nivel literario.
Y es en este medio, en el que el Corán retará
a dichos poetas a que escriban o compongan algo parecido al Corán.
Así, Alá -alabado y ensalzado sea-, reveló:
O
dicen: "Él (Muhammad) lo (el Corán) lo ha inventado".
Di: "Si es verdad lo que decís, ¡traed diez suras
como él (el Corán), inventadas (por vosotros), y llamad
(como testigo) a quien podáis en lugar de llamar a Alá.
- Y si no os escuchan, sabed que ha sido revelado con la Ciencia de
Alá y que no hay más divinidad que Él. ¿Os
someteréis, pues, a Él?
(Sagrado Corán, 11:13-14) |
Más tarde, viendo que los propios poetas árabes,
se veían incapaces de escribir diez suras como las que venían
reveladas en el Corán, Alá reveló:
O
dicen: "Él (Muhammad) lo (el Corán) ha inventado".
Di: "si es verdad lo que decís, ¡traed una sura
semejante (al Corán) y llamad (como testigo) a quien podáis,
en lugar de llamar a Alá
(Sagrado Corán, 10:38) |
Y finalmente Alá reveló, en el sagrado Corán:
Si
dudáis de lo (el Corán) que hemos revelado a Nuestro
siervo (Muhammad), traed una sura semejante y, si es verdad lo que
decís, llamad a vuestros testigos en lugar de llamar a Alá.
- Pero, si no lo hacéis -y nunca podréis hacerlo-, guardaos
del fuego (del infierno) cuyo combustible lo constituyen hombres y
piedras, y que ha sido preparado para los infieles.
(Sagrado Corán, 2:23-24) |
Y desde aquellos tiempos en que fue revelado el Corán,
hasta los días de hoy, no ha habido nadie que haya podido
componer algo parecido al Corán. Así, el Corán,
sigue retando a todo aquel que quiera demostrar que el Corán
es palabra de Mujámmad y no palabra de Alá. Así,
que intente componer otro Corán para demostrar a los musulmanes
que el Corán no es revelación divina. Quien quiera
probar, que lo pruebe. Y si no puede, que reconozca la Verdad.
Otra de las causas por las que Alá reveló el
Corán de forma repartida, era para retar a los politeístas
de la Meca, que recurrieron a todos los medios posibles para oponerse
y rechazar al Profeta. De entre ellos, el que más llevaron a cabo,
era el de espetar al Profeta todo tipo de preguntas, desde la más
simples a las más rebuscadas e inimaginables. Sin embargo, Alá
estaba al acecho de los enemigos de su mensaje y siempre vendría
la aleya oportuna a la pregunta concreta de los infieles. Además,
a veces pedían el castigo con el que el Profeta siempre les amenazaba
a través de las aleyas coránicas:
Te
piden que adelantes la hora del castigo, pero Alá no faltará
a su promesa
(Sagrado Corán, 22:47) |
No había ocasión en que los enemigos
del Profeta novinieran con sus preguntas, sin que el Corán les
respondiera con la respuesta oportuna. Y así, nos lo recuerda Alá
en su libro:
No
te proponen ninguna parábola que no te aportemos Nosotros el
verdadero sentido y la mejor interpretación
(Sagrado Corán, 25:33) |
|