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coránica
Circunstancias
de la revelación coránica (asbaab an-nusuul)
El Corán, fue revelado a lo largo de 23 años
y fue revelado de forma paulatina, intermitente y durante este período,
Alá dio respuesta a algunos acontecimientos a través
de su revelación divina: el Sagrado Corán. Sin embargo,
en el Sagrado Corán no encontramos solamente asuntos referentes
al Profeta y a sus compañeros, sino que el Corán comprende
o aborda unos temas concretos. Estos temas son:
- Lo lícito y lo ilícito
- Dogma y creencia
- La promesa hecha por Alá, del premiar con el Paraíso
y castigar con el infierno
- Parábolas
- Aleyas inequívocas y equívocas
- Relatos coránicos
Los relatos coránicos han sido divididos por
os sabios en tres tipos:
- Relatos de los profetas anteriores al Islam: sus relaciones con
su gente, como predicaron el mensaje de Dios, como fue evolucionando
la predicación del mensaje, etc.
- Relatos de personas creyentes y no creyentes de épocas
anteriores al Islam, de los cuales, el Corán pocas veces
nos informa de quiénes son ni dónde estuvieron, solamente
sabemos qué hicieron y qué les pasó. Entre
ellos encontramos la historia de la gente de la caverna, el bicorne,
los dueños del jardín, etc.
- Y por último, existe los relatos relacionados
con los sucesos que ocurrieron entre los musulmanes y con los no
musulmanes durante la revelación del Corán. Estos
sucesos se dividen en tres tipos:
1.- Asuntos relacionados con el Profeta
directamente
Primero, encontramos relatos o aleyas coránicas,
donde la persona del Profeta entra directamente en la narración
coránica. Un ejemplo de ello, lo encontramos en un relato
transmitido por al-Bujaariy, Muslim y otros narradores.
Un día, el Profeta salió de su casa y se dirigió
a la colina de Safaa, subió a ella y convocó
a la gente para que se acercara a él. Cuando la gente vino,
él les dijo: “Si os dijera que un ejército
os espera detrás de esta colina ¿me creeríais?”.
La gente le respondió: “nuca hemos oído de tí
mentira alguna”. El Profeta les dijo: “Ciertamente,
soy un amonestador enviado a vosotros, para avisaros de un doloroso
castigo (el día del Juicio)”. Al decir esto, Abu
Lahab – tío del Profeta – le replicó:
“¡Ojala perezcas! ¿¡Para esto nos has convocado!?”
y, tras decir esto, se levantó y se fue. Un tiempo después
Alá reveló el sura de las fibras, la cual dice: “Perezcan
las manos de Abu Lahab! ¡Perezca él! * Ni su hacienda
ni sus adquisiciones le servirán de nada. * Arderá
en un fuego llameante, * así como su mujer, la acarreadora
de leña, * en su cuello portará una cuerda
de fibras.” (Sura de las fibras).
2.- Asuntos relacionados con el Profeta
y sus compañeros
Hay otras aleyas que hacen referencia a los sucesos
en los que se veían involucrados el Profeta mismo y algunos
de sus Compañeros. Sobre todo, encontramos en la época
de Medina la expresión coránica: “te preguntan".
De entre dichas aleyas encontramos: “Te preguntan acerca
de los novilunios. Di: «Son indicaciones que sirven a los
hombres para fijar la época de la peregrinación”
(Sura de la vaca: 189). Y en otra aleya: “Te preguntan
qué deben gastar. Di «Los bienes que gastéis,
que sean para los padres, los parientes más cercanos, los
huérfanos, los necesitados y el viajero». Alá
conoce perfectamente el bien que hacéis” (sura
de la vaca: 215) (1).
En otro relato narrado por al-Buhaariy, encontramos
una historia que ocurrió entre el Profeta y un Compañero
en la ciudad de Medina. Un día, hubo una riña entre
un compañero llamado Subair y otro de los Ansaar.
La riña comenzó cuando comenzaron a discutir por el
reparto del agua para regar unos jardines. El Profeta vino para
mediar y le dijo al Ansaariy: “Riega tu parte
y luego deja pasar el agua al jardín de tu vecino”.
Al oír esto, el Auxiliador le contestó de mala gana
al Profeta: “Ya veo que amas a tu sobrino”. Entonces,
el Profeta se enojó y le dijo a Subair: “Riega
tu jardín hasta que el agua llegue a la altura máxima”.
Tras ello, Alá reveló lo siguiente: “Pero
¡no, por tu Señor! No creerán hasta que te hayan
hecho juez de su disputa; ni encuentren en sí mismos dificultad
en aceptar tu decisión y se adhieran plenamente a ella”
(sura de las mujeres: 69).
3.- Asuntos relacionados con los compañeros
del Profeta
También encontramos aleyas que hacen referencia
a sucesos entre los mismos compañeros del Profeta o entre
musulmanes y no musulmanes. Como por ejemplo, las aleyas referentes
a algunas actitudes que tomaron los judíos respecto a los
musulmanes y a la revelación. Podemos poner el ejemplo del
momento en que al Profeta se le ordenó el cambiar la dirección
del azalá (al-quiblah) de Jerusalén a la
Meca. Cuando esto ocurrió, los judíos se sintieron
heridos y comenzaron a decir: “¡¿No habéis
visto a Mujámmad?! Ordena a sus compañeros una cosa
y al día siguiente les ordena lo contrario. Esta religión
que proclama, no es más que una invención humana”.
Tras estas palabras Alá reveló: “Si abrogamos
una aleya o la hacemos olvidar, aportamos otra mejor o semejante
a ella. ¿Acaso no sabes que Alá es omnipotente?”
(Sura de la vaca: 106).
¿Qué son las circunstancias
de la revelación?
Los Compañeros del Profeta, como gente que
vivió en primera persona la revelación del Sagrado
Corán y como creyentes, prestaban su máxima atención
a todo aquello relacionado con la revelación, sobre todo
cuando se trataba del Sagrado Corán, pues el Corán,
era el milagro eterno y supremo de Alá con el que vino el
Profeta Mujámmad. Por eso, siempre andaban ansiosos de poder
tener noticias de aquello que Alá decía en su Libro,
revelado desde la tabla protegida.
El Profeta no ordenó a sus compañeros que memorizaran
nada respecto a los eventos que surgían en torno al Islam
y a su mensaje, fueron ellos por iniciativa propia y por amor a
todo lo que tenía relación al mensaje del Islam, lo
que les llevo a memorizar y transmitir todo aquello que giraba en
torno al Corán y al nuevo mensaje. Por eso, tras morir el
Profeta e irse transmitiendo los relatos proféticos (hadices),
los compañeros también transmitieron todo aquello
que tuvo relación directa con la revelación del Sagrado
Corán.
Así, podemos decir, que las circunstancias de la revelación,
son: relatos transmitidos por los Compañeros
del Profeta, que recogen todos aquellos acontecimientos relacionados
con la revelación coránica.
¿Cuál es el provecho del conocimiento
de esta ciencia?
El conocimiento de estos relatos (circunstancias de
la revelación), es de vital importancia para los ulemas y
sabios del Islam, ya que muchas veces un relato hecho por un compañero
sobre una aleya en concreto y su circunstancia en la que fue revelada,
puede ayudar a comprender muchas cosas que, si no fuera por este
relato, habría dificultades en comprender el sentido de la
aleya.
De entre los provechos que se sacan de esta ciencia,
encontramos los siguientes:
- Comprender relatos que pueden en un principio
parecer contradictorios
Existen relatos que a primera vista pueden parecer
contradictorios. Sin embargo, las herramientas y metodologías
que los ulemas y alfaquíes utilizan, ayudan a dar respuesta
a la interpretación de ciertos textos. De entre las herramientas
que se suelen utilizar a la hora de explicar los textos del Corán
o de la tradición profética, están los relatos
referentes a las circunstancias de la revelación. Pondremos
un ejemplo claro, para que se muestre con claridad la importancia
del conocimiento de esta ciencia a la hora de comprender textos
que, a primera vista, puedan dar pie a malentendidos o contradicciones.
Tenemos el ejemplo de dos textos: el primero, una aleya coránica
donde Alá dice: “¡Creyentes! Se os ha prescrito
el ayuno por unos días contados, al igual que se prescribió
a los que os precedieron. Quizás, así, temáis
a Alá. * Y quien de vosotros esté enfermo
o de viaje, (deberá de ayunar) un número igual de
días. Y los que, pudiendo, no ayunen, podrán redimirse
dando de comer a un pobre. Y, si uno hace el bien espontáneamente,
tanto mejor para él. Pero el que ayunéis, es mejor
para vosotros, si supierais...” (Sura de la vaca: 182
– 183).
En esta aleya, Alá nos dice que aquel que tenga
dificultades en realizar el ayuno, puede dejarlo y podrá
ayunar otro día. Pero Alá dice al final de la aleya,
que ayunar es mejor para vosotros. Sin embargo, existe un relato
profético donde el Profeta dice: “No es piadoso
el ayunar estando de viaje” (2).
Aparentemente, este relato se contradice con la aleya
coránica anterior. Pero si tenemos en cuenta la circunstancia
en que el profeta Mujámmad dijo esto, entonces tendremos
claro que no existe para nada ningún tipo de contradicción.
La circunstancia en la que el Profeta dijo esto fue la siguiente.
Sucedió una vez, que los musulmanes estaban de viaje y de
ayuno al mismo tiempo. Hubo un momento en el que el viaje se hizo
tan duro e insoportable, hasta el punto que el estado físico
de algunas personas empeoró por no cortar el ayuno. Cuando
esto llegó a oídos del Profeta, en que había
gente que prefería estar pasándolo mal que en romper
el ayuno dijo: “No es un acto piadoso el ayunar estando
de viaje”. Es decir, no es piadoso el que alguien se
castigue, siendo que Alá ha permitido al viajero cortar el
ayuno, pues Alá sabe que en el viaje siempre hay dificultades
y penurias.
- Interpretaciones del Corán no
válidas
Otros de los provechos que se extrae de esta ciencia,
es el conocer aquellas aleyas o versículos coránicos
que únicamente tienen validez en una época determinada.
Este tema es de rigurosa importancia y trascendencia, ya que mucha
gente ignorante ha permitido el derramar sangre de gente inocente,
únicamente por interpretaciones hechas a partir de una comprensión
errónea del Corán y de no conocer una metodología
que debe ser conocida a la hora de extraer leyes y dictámenes
de los textos canónicos del Islam.
El ejemplo más claro que podemos poner, es el
referente a esta aleya que reza lo siguiente: “Combatid
por Alá contra quienes combatan contra vosotros, pero no
os excedáis. Alá no ama a los que se exceden.
* Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan
expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis
contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen
allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles:
ésa es la retribución de los que niegan la Verdad”
(sura de la vaca: 190 – 191).
Como dicen los exegetas del Sagrado Corán,
esta aleya iba dirigida a los emigrados de la Meca a Medina y, aquellos
que se debían combatir, eran la gente de Quraish
de la Meca, pues fueron ellos, desde su poder y autoridad en la
Meca pre-islámica, quienes expulsaron a la fuerza a sus paisanos
por haber tomado y seguida el mensaje del Islam. Por eso, no se
puede tomar esta aleya y aplicarla tal cual y decir que Alá
nos ha ordenado que matemos a todo no creyente – o infiel,
como malamente se ha dado a entender – por el mero hecho de
que así está escrito en el Corán y, como musulmanes,
debemos aplicar lo que en él hay.
- Reglas jurídicas extraídas
a partir de esta ciencia
Los ulemas, con el paso del tiempo, han extraído
reglas y parámetros a partir del estudio de los textos del
Islam. Incluso algunas reglas, son puramente aleyas coránicas
y hadices tal cual, que expresan un principio o una enseñanza
concreta, como: "Los trabajo dependen de las intenciones",
"No hagas mal a nadie ni a tí mismo", etc. Una
de ellas y que tiene relación con esta ciencia que estamos
tratando, es la siguiente: “Lo importante de un texto,
es la generalidad de la orden dictada y no su causa específica”.
Podemos poner el ejemplo mostrado en la siguiente historia. Una
vez unos marineros que conocían al Profeta vinieron a éste
y le dijeron: ¡Oh Enviado de Alá! Nosotros zarpamos
a la mar y llevamos con nosotros agua para beber durante nuestra
travesía. Pero si utilizamos dicha agua para hacer nuestras
abluciones, tememos que no nos quede agua para beber. ¿Podemos
utilizar el agua del mar para hacer nuestras abluciones? El Profeta
dijo: “El agua del mar es pura y los animales que hay
en ella son lícitos para comer” (3).
De este relato concretamos, que, aparte de que el
alimento que hay en el mar es lícito para comer, también
el agua del mar sirve para purificarse. Y el musulmán que
quiera utilizar el agua del mar para hacer sus abluciones, no es
necesario que sea un marinero y no tener agua suficiente para poder
hacer la ablución con el agua que lleva consigo, tal como
hicieron estos Compañeros del Profeta que eran marineros.
Y esta, es una de las diferencias entre una orden general y la fetua,
pues la fetua, según a quién vaya dirigida, puede
transgredir algunas órdenes generales, siempre y como lo
haya creído conveniente el muftí.
La importancia de esta ciencia
Tras todo lo que hemos contado de esta ciencia (circunstancias
de la revelación), nos damos cuenta de la importancia
fundamental del conocimiento de la misma, sobre todo para los ulemas
y alfaquíes. Es más, todos los ulemas han llegado
al consenso de que uno de los requisitos que deben darse en el exegeta
o comentador del Sagrado Corán, es la de tener conocimiento
de todos los relatos relacionados con esta ciencia, pues es de suma
importancia el conocerlos a la hora de explicar e interpretar aleyas
del Corán o relatos de la tradición profética.
Y el no tener conocimiento de estos relatos, puede llevar a gente
ignorante (como ha pasado en toda la historia del Islam), a utilizar
aleyas para permitir lo ilícito y prohibir lo lícito
y, esto, es algo tajantemente prohibido y peligroso.
En cuanto a esto, queremos citar un relato muy interesante, donde
el propio califa del Islam ´Umar ibn al-Jat-taab
trata el asunto de interpretar los textos canónicos del Islam,
sin tener conocimiento de las circunstancias de su revelación.
En un relato transmitido por Ibrahim at-Timiy, cuenta que
una vez ´Umar se preguntó así mismo:
¿cómo puede esta comunidad (um-mah) discrepar
en un futuro entre sí, siendo su Profeta uno, y su Libro
uno y su dirección al reazliar el azalá (quiblah)
una? Ibn ´Ab-baas que estaba junto a él y
le oyó, le dijo: “¡Oh emir de los creyentes!
El Corán fue revelado a nosotros, lo leímos, lo recitamos
y supimos en qué y a quién fue revelado. Pero tras
nosotros, habrá gente que recitará el Corán,
sin saber lo que nosotros sabemos, entonces, interpretarán
las aleyas y tendrán una opinión referente a ellas
diferente a la nuestra. Y todo el mundo tendrá una opinión
y divergirán; y cuando diverjan se matarán unos a
otros”. Al oír esto ´Umar, le prohibió
que siguiera hablando y le reprimió. Pero ´Umar
recapacitó en aquello que le había dicho Ibn ´Ab-baas
y lo comprendió. Así, mandó a alguien que llamara
a Ibn ´Ab-baas y lo trajera a su presencia. Cuando
éste vino, ´Umar le dijo: vuélveme
a contarme aquello que me dijiste. Ibn ´Ab-baas se
lo repitió y ´Umar asintió con la cabeza
(4).
Y en otro relato de uno de los seguidores de
los Compañeros del Profeta – Muhammad Ibn Siriin
– dijo: pregunté a ´Ubaid sobre por
una aleya del Sagrado Corán y éste me respondió:
“¡Guárdate de Alá! Pues aquellos que sabían
en que había sido revelado el Corán ya no están
con nosotros. Y hoy, todo el mundo se inventa algo y miente sobre
las causas de la revelación, sin saber, que se expone al
enfado de Alá, a causa de su ignorancia” (5).
(1) También
encontramos esta expresión en los siguientes suras: la vaca:
217, 219; sura de la mesa servida: 4; sura de los lugares elevados:
187; sura de los botines: 1; sura de los que arrancan: 42.
(2) Relato
transmitido por al-Bujaariy y Muslim.
(3) Relato
transmitido por Malik, at-Tirmidiy, an-Nasaaiy
y otros.
(4) Relato
narrado por el imán ash-Shaatibiy en su libro "Concordancias”,
3/259.
(5) Relato
mencionado por al-Waahidiy en su libro: “circunstancias
de la revelación coránica”.
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