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LA INNOVACIÓN EN EL ISLAM

 

Una de las características de toda revelación divina, es que el mismo receptor y encargado de transmitir el mensaje divino es el ser humano, pues es él en condición de califa de Dios en la tierra, quien es también depositario de la palabra de Alá y encargado de transferirla al resto de sus congéneres. Ese fue el papel de todos los profetas y enviados que Alá eligió y dispuso para la divulgación de Su mensaje a las distintas comunidades a las que fueron consignados.
Sin embargo, en dicho papel desempeñado por el ser humano como heredero de los Profetas, el mensaje divino se expone – en muchas ocasiones, como así lo ha demostrado la historia – a los designios del hombre. Por eso, no hay mensaje divino que no haya sido alterado, sea de la forma que fuere, incluso en el Islam mismo se ha visto expuesto en muchas ocasiones a ello, tal y como lo demuestran las diferentes sectas y facciones extraviadas surgidas a partir de mal interpretaciones del mensaje del Corán y, sobre todo, de la ignorancia. Pero quizás, la característica más destacable entre el Islam y otras religiones, es que éste, como mensaje divino, no ha sufrido ninguna alteración, es más, el Corán que hoy mismo tenemos en nuestras manos, es el mismo que el amado Profeta leía y recibió del ángel Gabriel y, éste a su vez de Alá. Pues tal como dice Alá en el Sagrado Corán: “Somos Nosotros Quienes hemos revelado la Amonestación y somos Nosotros sus custodios(1).


Y así, a lo largo de veinte y tres años, el profeta Mujámmad fue transmitiendo a sus compañeros aquello que se le revelaba y, fue él mismo quien por orden de Alá, ordenaba a sus compañeros el escribirlo y el memorizarlo. Incluso prohibió en un principio que, todo aquello que no fuera el Sagrado Corán se registrara o se escribiera, para que no se mezclara con la palabra de Alá.
Así, el mensaje divino comprendido en el Sagrado Corán que hoy tenemos en nuestras manos, es tal y como fue revelado a nuestro amado Profeta. Por eso, hoy los musulmanes adoramos a Alá y practicamos nuestro Din, tal cual lo hacía el profeta Mujámmad. Sin embargo Alá, sabiendo los derroteros por los que se iba a mover el ser humano y conociendo también su naturaleza, advirtió a los creyentes en Su mensaje, el innovar o el intentar integrar algo nuevo en el Din con el peor de los castigos, pues si hubiera dejado la puerta abierta a dicha opción, tal vez no nos quedaría hoy día del Islam auténtico, más que algunos esbozos o teorías generales muy lejanas de la revelación primera. Además la innovación en la religión conduce – con el paso del tiempo – a que surjan fundamentos y dogmas, muchas veces muy lejanos de lo que el Profeta original predicó o enseñó, con lo que muchas veces, aquello que cree y practica el creyente no es para nada ni por asomo aquello que fue en un principio.


Los relatos coránicos, donde Alá nos enseña asuntos para que reflexionemos en ellos y para la comunidad de creyentes no vuelva a caer en hechos ya pasados, nos exponen – sobre el tema de la innovación en concreto –, como lo Hijos de Israel, por culpa de las distintas innovaciones y adulteraciones que sufrió su religión – que ellos mismos introdujeron –, les condujo a pensar y practicar cosas, que no tenían fundamento alguno y que Alá para nada las estableció. Dice Alá: “¿Acaso no has visto a quienes han recibido una porción de la Escritura? Se les invita a que acepten la Escritura de Alá para que decida entre ellos, pero algunos vuelven la espalda y se van. * Es que han dicho: «El fuego no nos tocará más que por días contados». Sus propias mentiras les han engañado en su religión(2).

 

Definición de la innovación en el Islam


Los ulemas han definido la innovación en el Islam como: todo aquello que no fue legislado por Alá en el Sagrado Corán, ni por el Profeta en su tradición.

Textos que prohíben la innovación en el Islam
Todo cuanto existe en el Islam, está fundamentado y basado en las dos fuentes fundamentales del mismo: el Sagrado Corán y la tradición profética. De entre los textos del Sagrado Corán que hacen referencia a la prohibición de innovar en el Din, encontramos las siguientes aleyas:
- “¿Qué hay detrás de la Verdad sino extravío?(3).
- “No hemos descuidado nada en el Libro (el Sagrado Corán)(4).
- “Pues si porfiáis en algo, remitíos a Alá y a Su Mensajero(5).
- “Este es Mi camino recto, seguidlo pues, y no sigáis otros caminos (que os distraigan y os alejen de él), y os hagan dividiros(6).
- “Di: (¡oh Profeta!) ¡Oh hombres, si amáis a Alá, seguidme pues. Él os amará y perdonará vuestras faltas! (7).

Y entre los hadices del Profeta que hablan sobre este tema, encontramos los siguientes:
- Aaisha – que Alá esté complacido con ella – dijo, que el Mensajero de Alá dijo: "Quien innovara algo en nuestro Din que no fuese de él, será rechazado (8).

- Yaabir – un compañero del Profeta – dijo: “Estaba hablando el Mensajero de Alá – que la paz y las bendiciones de Alá sea con él – cuando sus ojos se enrojecieron, su voz se elevó y su enojo aumentó, como si de un comandante del ejército se tratara, anunciándoles que el enemigo está al acecho. Y dijo: “Fui enviado, estando la Hora de cerca como estos dos” – juntando los dedos índice y corazón –, luego añadió: “La palabra más veraz es el Libro de Alá; la mejor guía es la de Su Profeta; el peor de los asuntos son las innovaciones, cada innovación lleva al extravío y todo extravío irá al infierno(9).

- Abu Nayíh Al Irbád Ibn Saria – que Alá esté complacido con él –, dijo: el Mensajero de Alá nos exhortó de una forma tan conmovedora, que los corazones se estremecieron y los ojos derramaron lágrimas. Nosotros le dijimos: ¡Oh Mensajero de Alá! Parece como si se tratara de una exhortación de despedida, así que ¡aconséjanos! Él dijo: “Os recomiendo el temor de Alá. Escuchar y obedecer las órdenes de vuestro emir, aunque se tratase de un esclavo etíope. Verdaderamente, quien viva de vosotros largo tiempo verá muchas desavenencias. Debéis pues, aferraros con los dientes a mi tradición y a la de los califas rectamente guiados. Y os prevengo contra las innovaciones en los asuntos del Din, pues toda innovación que contravenga el Din del Islam es extravío y, por lo tanto, alejamiento de la Verdad (10).

- Abu Amar Yarir Ibn Abdullah, dijo: estábamos al comienzo del día con el Mensajero de Alá, cuando vino a él una gente casi desnuda y harapienta, con sus espadas al cuello. La mayoría de ellos o todos ellos eran de la tribu de Mudar. Cuando el Profeta los vio, su rostro cambió de color a causa de la imagen tan patética de dicha gente. El Profeta entró en su casa y salió para ordenar a Bilal que llamara al azalá y, al acabar el azalá, se dirigió a la gente recitando una aleya del Corán: “¡Oh hombres! Temed a vuestro Señor, que os ha creado a todos de un mismo ser y de él creó a su pareja, para que de ellos dos se multiplicaran muchos hombres y mujeres. ¡Temed a Alá, Aquel por el que pedís y guardaos de romper los lazos consanguíneos! Alá observa lo que hacéis” . Después recitó la otra aleya del final de la sura de ‘La Reunión’: “¡Oh creyentes! Temed a Alá y que cada uno vea lo que aporta para el día del Juicio” . Luego dijo: “¡Qué todo hombre de limosna de su dinero, de sus ropas, de su trigo o de sus dátiles”, incluso dijo: “¡Aunque sea medio dátil!”. Un hombre de los auxiliares de Medina , vino con un paquete lleno de dinero que casi no podía con él. Al hacerlo, la gente que había allí lo imitó en el acto, hasta que vi junto a la bolsa de dinero, dos montones de comida y ropa. Y entonces vi el rostro del Mensajero de Alá relucir de alegría, de forma pura y brillante. Luego dijo: ‘Todo aquel que establezca una buena costumbre en el Islam, tendrá la recompensa de su acción y de la quien sigue su ejemplo, sin que disminuya en nada la recompensa de los que la siguieron. Y todo aquel que establezca una mala costumbre en el Islam, tendrá como recompensa, la carga de dicho acto y la de aquellos que lo siguieron, sin que disminuya nada las faltas de las malas obras de ellos (11).


Tras la lectura de estos textos, queda totalmente claro, como Alá castigará duramente a todo aquel que innove en el Islam algo que no tenga fundamento y que vaya en contra de los principios del mismo, sobre todo en lo concerniente a los actos de servidumbre o actos de culto, pues Alá no acepta que se le adore excepto con aquello que Él mismo ha ordenado. Por eso, toda forma innovada que con ella la persona crea que se acerca más a Alá siendo algo inventado por él, no le servirá de nada, ni en esta vida ni en la otra.

 

EN QUE CASOS Y ASUNTOS CONCRETOS
ESTA PERMITIDA LA INNOVACIÓN EN EL ISLAM

Sin embargo, a pesar de los textos tan tajantes anteriormente citados, sobre la interdicción de introducir cualquier tipo de innovación en el Islam, existe la posibilidad de implantar o adicionar asuntos en el Din, que no fueron legislados por Alá ni Su Profeta en un principio. Para que esto sea comprendido con claridad y no de pie a ningún malentendido, expondremos aquí los argumentos que los ulemas y eruditos del Islam han planteado para llegar a esta conclusión.
Primero, existe una aleya del Sagrado Corán, donde Alá narra la historia de los discípulos de Jesús (o apóstoles) donde éstos innovaron el monacato. Dice Alá en el Sagrado Corán: “Tras ellos (Noé y Abraham), mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús, hijo de María, a quien dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron (los apóstoles) mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos sólo por deseo de satisfacer a Alá, – no se lo prescribimos Nosotros – pero no lo observaron como debían. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos fueron unos perversos (12).


Este texto es relevante en el tema de la innovación, pues Alá, tal como dice en la aleya, no legisló a los apóstoles el monacato sino que fue instaurado por ellos o por algunos de ellos por amor y deseo de satisfacer a Alá. El monacato en sí, es un estado espiritual que tiene fundamento en la ley de Dios, pero llevado a unos puntos extremos: como el abandono de este mundo, alejarse de la gente, dejar de lado los placeres terrenales, etc. Ello en sí mismo, es recomendable y, prueba evidente de ello, lo tenemos en algunos actos de culto como el Ramadán, el cual, es la puesta en práctica de unos principios de ascetismo y abstinencia durante un tiempo determinado, como dejar el alimento y las practicas sexuales por un tiempo establecido, para explotar y desarrollar unos estados internos espirituales que por circunstancias de diversa índole, no son trabajados durante el resto del año. Por eso, Alá nos obligó al menos un mes al año, el realizar el ayuno del mes de Ramadán para ejercitar dichas cualidades espirituales. Como también ocurre con la peregrinación, pues el realizarla conlleva el dejar la tierra de uno, su familia, sus amigos,… en busca de la complacencia de Alá.
Comentando esta aleya anterior, el erudito Ibn ´Aashuur (13) en su magnífica exégesis del Sagrado Corán dice lo siguiente: “El monje no se casa, por miedo a que su mujer le distraiga de la servidumbre; evita el relacionarse con la gente, por miedo a que la gente le distraiga del recuerdo de Dios; deja el alimento suculento y las vestimentas hermosas, por miedo a que su deseo de poseer buenas cosas le lleven a realizar algo ilícito para conseguirlas. Por eso, quisieron tomar el camino de Jesús y su ascetismo en este mundo, dejando el matrimonio y otras cosas bellas de la vida. Por eso dijo Alá: “la innovaron” es decir, la introdujeron en su religión o en su forma de adorar a Dios”. Sin embargo, no observaron el monacato como debían – tal como dice Alá en la aleya –, es decir, no aplicaron los conceptos de ascetismo como debían y los llevaron a puntos extremos o no lo observaron correctamente.

 

DIVISIONES DE LA INNOVACIÓN


A partir de lo anteriormente mencionado, los ulemas y eruditos del Islam han llegado al consenso de que no toda innovación hecha en el Islam es extravío, sino que existen unas condiciones y parámetros que deben observarse para que una innovación pueda ser aceptada. Por eso, la esencia o la validez de toda innovación debe ser medida y aprobada por las reglas y fundamentos de la legislación islámica. Así, si una innovación introducida en el Islam no difiere con sus reglas y fundamentos generales, dicha innovación es admitida. Dijo el gran ulema y erudito Ibn ´abdus-Salaam (14): “la innovación se divide en obligatoria, recomendada, permitida, desaconsejada y prohibida (15). Y la forma de saber la naturaleza de cada innovación, es poniéndola bajo examen de las reglas de la jurisprudencia islámica. Así, si la innovación está conforme a las reglas que rigen lo obligatorio, la innovación será obligatoria; si está conforme a las reglas que rigen lo prohibido, la innovación será prohibida; etc.”.
Podemos exponer a continuación unos ejemplos prácticos sobre estas divisiones, para que dichas divisiones sean mejor comprendidas:


- Una innovación obligatoria: la recopilación del Sagrado Corán en un solo volumen, que además, fue la primera innovación que se hizo en el Islam, la cual fue llevada a cabo por el primer califa Abu Bakr a propuesta de ´Umar Ibn al-Jat-taab. Otro ejemplo sería la creación de fundaciones humanitarias para la ayuda de gente necesitada.

- Una innovación recomendada: la creación de canales televisivos con el fin de transmitir las ciencias del Islam en muchas partes del mundo, donde por circunstancias económicas, sociales y políticas, la gente no tiene acceso a dicha enseñanza.

- Una innovación permitida: el subhah o mal llamado “rosario islámico”, que suelen llevar normalmente los sufíes. Dicha innovación es permitida, pues ella ayuda a realizar un cierto número de invocaciones y plegarias de la tradición profética que han venido numeradas, es decir, ciertas plegarias que, recitadas un número de veces concretas – tal como lo ha explicado el Profeta en su tradición – conlleva el recibir una recompensa concreta por parte de Alá. Un ejemplo de ello lo encontramos en el siguiente hadiz, donde el profeta Mujámmad dijo: “Quien diga cada día: no hay más divinidad que Alá, único y no tiene asociado, suyo es el Dominio y las alabanzas y Él es Omnipotente, tendrá la recompensa de aquel que hubiera liberado a diez esclavos, se le escribirán cien buenas acciones, se le borrarán cien malas acciones y estará a salvo de Satanás ese día hasta que se haga de noche. Y nadie habrá hecho algo mejor que él ese día, excepto aquel que haya recitado esta invocación más veces(16).

- Una innovación desaconsejable: como el dedicar un día concreto de la semana, o un mes, o un año, para realizar algún acto de servidumbre establecido en el Islam, ya sea el azalá, el ayuno, la lectura del Corán, la invocación o el recuerdo de Alá, etc. Si dicho día, bajo los textos del Sagrado Corán y de la tradición profética, tiene alguna virtud concreta, no ocurre nada que se dedique ese día para adorar a Alá, pues ello mismo constituye una forma de magnificar los días que Alá ha bendecido o ha elegido por algo especial. Dice Alá en el Sagrado Corán: “Por eso, si alguien magnifica las cosas sagradas de Alá... es debido al temor de Alá que tienen los corazones” (sura de la peregrinación: 32). Sin embargo, si en dicho día – bajo los textos canónicos – no hay ninguna virtud con la que Alá lo haya agraciado de alguna manera, entonces no es aconsejable hacerlo. Y es ahí mismo donde reside la interdicción de la innovación, pues nadie, absolutamente nadie, puede opinar que tal día del año – sin referencia alguna en los textos fundamentales del Islam –, tenga alguna bendición concreta o algo por el estilo, pues con el paso del tiempo, la gente puede pensar que dicho día es especial y que fue establecido por Alá. Primero porque no tiene conocimiento de lo Oculto y, segundo, porque el hacerlo supondría el mentir sobre algo referido a la divinidad y a su dictamen. Es más, si la gente, con el paso del tiempo – llega a creer que el realizar un acto de servidumbre concreto a un día u hora determinada, sin que exista un texto que lo pruebe, forma parte del Din del Islam, entonces, dicha innovación está totalmente prohibida y no es para nada admitida.

- Una innovación prohibida: como el tomar una madre de alquiler. Pues en el Islam, todo lo relacionado con los lazos consanguíneos debe estar totalmente claro y no vale cualquier intromisión entre la pareja legalmente establecida: marido y mujer. Pues a pesar que la salvaguardia de la procreación es uno de los objetivos de la legislación islámica, los fines, en el Islam, no justifican los medios. Por eso, debe estar totalmente claro – por derecho propio y bien de toda persona –, y todo niño debe saber quienes son sus padres reales y, también, no debe existir intromisión alguna en la pareja legal. Un ejemplo para aclarar este punto, lo tenemos en el de una pareja que, por diversos motivos, uno de los dos sea estéril y, con el fin de tener descendencia, recurren a la inseminación artificial del óvulo de la mujer – por ejemplo –, con el semen de otro hombre que no sea el de su marido, para que así la mujer quede embarazada. Esto está prohibido en el Islam, porque el niño que va a nacer no es fruto de la unión legal de ambas personas, sino que ello es fruto de otra persona ajena a la pareja y, por lo tanto, el padre del niño no es el marido de la mujer del matrimonio legalmente establecido.


Sin embargo, para dar una división o una visión más precisa y más correcta de esta división presentada, debemos decir, que toda innovación debe estar fundamentada y basada en los objetivos y fines de la legislación islámica y, si dicha innovación no difiere con los objetivos y fines establecidos, entonces dicha innovación puede ser admitida. Por ello, toda innovación en lo referente al dogma y en los actos de servidumbre o de culto está totalmente fuera de lugar, pues en este campo, no se necesita de ninguna innovación. Primero, porque el dogma es algo relativo a lo oculto: esencia de Alá, Sus cualidades, los ángeles, el infierno, el paraíso, etc. y, por lo tanto, es algo a lo que no tenemos alcance y que simplemente hablar sobre ello sin ninguna referencia de la revelación, sería mentir sin más. Y segundo, porque los actos de servidumbre los ha dispuesto Alá y, es Él como Divinidad Suprema, quien dictamina como quieres ser adorado y no es el hombre quien ello predispone.


Como conclusión, podríamos decir, que está prohibido el innovar en los objetivos y no en los medios que nos ayuden a realizar dichos objetivos, pero siempre teniendo en cuenta que dichos medios no difieran las reglas generales, pues en el Islam – como hemos señalado –, los fines nunca justifican los medios. Un ejemplo de ello lo tenemos en lo referente a los sistemas políticos que los musulmanes pueden adoptar para instaurar un régimen islámico. Por raro que parezca, los musulmanes – si así lo ven correcto y pertinente – podrían instaurar una república islámica. Ello es debido a que no existen textos en la legislación islámica que especifiquen de forma detallada un régimen político concreto, pues Alá sabía que lo mejor era dejar en manos del creyente la mejor forma de gobernar y hacer política en cada momento y lugar, pero siempre con el fin de aplicar y predicar la palabra de Alá. Elegir o crear un sistema político es, por tanto, una innovación – en algunos casos obligatoria – para poder plasmar unos objetivos concretos y dictaminados por Alá. Unos objetivos inmutables y esenciales, para que la vida del ser humano sea la mejor tanto en ésta como en la Otra. Dice Alá en el Sagrado Corán: “A quienes, si les diéramos poderío en la tierra, harían la azalá, darían el azaque, ordenarían lo que está bien y prohibirían lo que está mal. El fin de todo es Alá...” (17).


Ahora, quisiéramos explicar las aleyas anteriormente expuestas como argumentos que prohíben la innovación en el Islam, pues el haberlo hecho con anterioridad, no habría aclarado unos conceptos que era necesario conocer y, por consiguiente, comprender las argumentaciones que los eruditos han presentado. Dice Alá en el Sagrado Corán:


- “¿Qué hay detrás de la Verdad sino extravío?” . Es decir, tras la Verdad revelada por Alá, no hay nada ni nadie que pueda venir con otra “Verdad”, pues Alá, tal y como así lo dicta uno de sus atributos es la Verdad absoluta (al-Haqq), y es Él Quien puede decir lo que es la Verdad, pues es Él Quien la conoce.


- “No hemos descuidado nada en el Libro” . Es decir, nada de aquello que el ser humano necesita conocer lo hemos descuidado el mencionar en el Sagrado Corán, sobre todo aquello relacionado con lo oculto, el origen y fin de la vida del ser humano, de donde procede, a donde va, su esencia misma, la manera de convivir con sus semejantes, etc.


- “Pues si porfiáis en algo, remitíos a Alá y a Su Mensajero” . Es decir, si habéis de buscar la solución de algo, buscadlo en el Sagrado Corán y en la tradición profética, pues en ellas encontraréis la respuesta a lo que buscáis. Por eso, si los ulemas no encuentran algún texto concreto que les de una solución, entonces, recurren a los objetivos y finalidades de la legislación revelada por Alá, para encontrar la solución correcta, aparte de otras metodologías establecidas y basadas en las mismas fuentes del Islam.


- “Y este es Mi camino recto, seguidlo pues, y no sigáis otros caminos (que os distraigan y os alejen de él) y os hagan dividiros” . Es decir, si buscáis otro camino con el que adorar a Dios y servirle, no lo encontraréis y, si lo encontrarais, dad por seguro que no es un camino recto, pues lo más seguro es que aquellos que llaman a dicho camino estén extraviados al igual que lo está el camino que predican y al que invitan a conocer y seguir.


- “Di: (¡oh Profeta!) ¡Oh hombres, si amáis a Alá, seguidme pues. Él os amará y perdonará vuestras faltas!” . Es decir, seguidme, pues no encontraréis nada mejor que lo que yo he traído, pues aquello que traigo es una revelación proveniente de Alá. Y si así lo hacéis, encontraréis la complacencia de Dios y esté os amará.


Por último debemos aclarar, que aquellas personas que dictaminan lo que es una innovación permitida o prohibida, son únicamente los ulemas y los eruditos del Islam y, por lo tanto, no le está permitido a nadie que no reúna unos requisitos concretos y establecidos, dictaminar cual o tal innovación es aceptada o no. Y no sólo en este tema concreto, sino en todos los demás, aplicando la palabra de Alá cuando dice: “Y si no sabéis, preguntad a la gente del recuerdo(18).

 

(1) Sura de al-Hiyr: 9.

(2) Sura de la familia de Imrán: 23 - 24.

(3) Sura de Jonás: 32 .

(4) Sura de los rebaños: 38.

(5) Sura de las mujeres: 59.

(6) Sura de los rebaños: 153.

(7) Sura de la familia de Imrán: 35.

(8) Relato transmitido por al- Bujaariy y Muslim.

(9) Hadiz transmitido por Muslim.

(10) Relato recopilado por at-Tirmidiy.

(11) Relato transmitido por Muslim.

(12) Sura del hierro: 27.

(13) Se trata de Muhammad at-Taahir Ibn ´Aashuur. Nació en el año 1879 en un barrio de la capital de Túnez y murió en el año 1973. Fue uno de los grandes ulemas y pensadores del siglo pasado. Entre sus obras más destacadas se encuentra su exégesis del Sagrado Corán (de más de 30 volúmenes) titulado “Redacción e iluminación” y su libro “Finalidades y objetivos de la legislación islámica”.

(14) Se trata de ´Is-sud-din ´Abdulasis Ibn ´abdus-Salaam. Nació en el año 572 de la Hégira – 1176 de la era vulgar, y murió en el año 657 de la Hégira – 1259 e.v. Fue uno de los grandes sabios del Islam, como también influyó políticamente en los gobiernos de su época. Enseñó y vivió en Siria y Egipto, siendo una de las grandes personalidades de su época.

(15) La división mencionada, es la misma establecida por los alfaquíes en lo referente a la clasificación de los distintos actos realizados por todo musulmán y su valor legislativo. Es decir, el acto prohibido, el obligatorio, el recomendado, el desaconsejable y el permitido.

(16) Invocación recopilada por al-Bujaariy.

(17) Sura de la peregrinación: 41.

(18) Sura de los profetas: 7.

 

 
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