|
> Islam
> La legislación islámica > La innovación
en el Islam
LA INNOVACIÓN EN EL ISLAM
Una de las características de toda revelación
divina, es que el mismo receptor y encargado de transmitir el mensaje
divino es el ser humano, pues es él en condición de
califa de Dios en la tierra, quien es también depositario
de la palabra de Alá y encargado de transferirla al resto
de sus congéneres. Ese fue el papel de todos los profetas
y enviados que Alá eligió y dispuso para la divulgación
de Su mensaje a las distintas comunidades a las que fueron consignados.
Sin embargo, en dicho papel desempeñado por el ser humano
como heredero de los Profetas, el mensaje divino se expone –
en muchas ocasiones, como así lo ha demostrado la historia
– a los designios del hombre. Por eso, no hay mensaje divino
que no haya sido alterado, sea de la forma que fuere, incluso en
el Islam mismo se ha visto expuesto en muchas ocasiones a ello,
tal y como lo demuestran las diferentes sectas y facciones extraviadas
surgidas a partir de mal interpretaciones del mensaje del Corán
y, sobre todo, de la ignorancia. Pero quizás, la característica
más destacable entre el Islam y otras religiones, es que
éste, como mensaje divino, no ha sufrido ninguna alteración,
es más, el Corán que hoy mismo tenemos en nuestras
manos, es el mismo que el amado Profeta leía y recibió
del ángel Gabriel y, éste a su vez de Alá.
Pues tal como dice Alá en el Sagrado Corán: “Somos
Nosotros Quienes hemos revelado la Amonestación y somos Nosotros
sus custodios” (1).
Y así, a lo largo de veinte y tres años, el profeta
Mujámmad fue transmitiendo a sus compañeros aquello
que se le revelaba y, fue él mismo quien por orden de Alá,
ordenaba a sus compañeros el escribirlo y el memorizarlo.
Incluso prohibió en un principio que, todo aquello que no
fuera el Sagrado Corán se registrara o se escribiera, para
que no se mezclara con la palabra de Alá.
Así, el mensaje divino comprendido en el Sagrado Corán
que hoy tenemos en nuestras manos, es tal y como fue revelado a
nuestro amado Profeta. Por eso, hoy los musulmanes adoramos a Alá
y practicamos nuestro Din, tal cual lo hacía el profeta Mujámmad.
Sin embargo Alá, sabiendo los derroteros por los que se iba
a mover el ser humano y conociendo también su naturaleza,
advirtió a los creyentes en Su mensaje, el innovar o el intentar
integrar algo nuevo en el Din con el peor de los castigos, pues
si hubiera dejado la puerta abierta a dicha opción, tal vez
no nos quedaría hoy día del Islam auténtico,
más que algunos esbozos o teorías generales muy lejanas
de la revelación primera. Además la innovación
en la religión conduce – con el paso del tiempo –
a que surjan fundamentos y dogmas, muchas veces muy lejanos de lo
que el Profeta original predicó o enseñó, con
lo que muchas veces, aquello que cree y practica el creyente no
es para nada ni por asomo aquello que fue en un principio.
Los relatos coránicos, donde Alá nos enseña
asuntos para que reflexionemos en ellos y para la comunidad de creyentes
no vuelva a caer en hechos ya pasados, nos exponen – sobre
el tema de la innovación en concreto –, como lo Hijos
de Israel, por culpa de las distintas innovaciones y adulteraciones
que sufrió su religión – que ellos mismos introdujeron
–, les condujo a pensar y practicar cosas, que no tenían
fundamento alguno y que Alá para nada las estableció.
Dice Alá: “¿Acaso no has visto a quienes
han recibido una porción de la Escritura? Se les invita a
que acepten la Escritura de Alá para que decida entre ellos,
pero algunos vuelven la espalda y se van. * Es que han dicho: «El
fuego no nos tocará más que por días contados».
Sus propias mentiras les han engañado en su religión”
(2).
Definición de la innovación
en el Islam
Los ulemas han definido la innovación en el Islam como: todo
aquello que no fue legislado por Alá en el Sagrado Corán,
ni por el Profeta en su tradición.
Textos que prohíben la innovación en
el Islam
Todo cuanto existe en el Islam, está fundamentado y basado
en las dos fuentes fundamentales del mismo: el Sagrado Corán
y la tradición profética. De entre los textos del
Sagrado Corán que hacen referencia a la prohibición
de innovar en el Din, encontramos las siguientes aleyas:
- “¿Qué hay detrás de la Verdad sino
extravío?” (3).
- “No hemos descuidado nada en el Libro (el Sagrado Corán)”
(4).
- “Pues si porfiáis en algo, remitíos a
Alá y a Su Mensajero” (5).
- “Este es Mi camino recto, seguidlo pues, y no sigáis
otros caminos (que os distraigan y os alejen de él), y os
hagan dividiros” (6).
- “Di: (¡oh Profeta!) ¡Oh hombres, si amáis
a Alá, seguidme pues. Él os amará y perdonará
vuestras faltas!” (7).
Y entre los hadices del Profeta que hablan sobre este tema, encontramos
los siguientes:
- Aaisha – que Alá esté complacido con ella
– dijo, que el Mensajero de Alá dijo: "Quien
innovara algo en nuestro Din que no fuese de él, será
rechazado” (8).
- Yaabir – un compañero del Profeta –
dijo: “Estaba hablando el Mensajero de Alá –
que la paz y las bendiciones de Alá sea con él –
cuando sus ojos se enrojecieron, su voz se elevó y su enojo
aumentó, como si de un comandante del ejército se
tratara, anunciándoles que el enemigo está al acecho.
Y dijo: “Fui enviado, estando la Hora de cerca como estos
dos” – juntando los dedos índice y corazón
–, luego añadió: “La palabra más
veraz es el Libro de Alá; la mejor guía es la de Su
Profeta; el peor de los asuntos son las innovaciones, cada innovación
lleva al extravío y todo extravío irá al infierno”
(9).
- Abu Nayíh Al Irbád Ibn Saria
– que Alá esté complacido con él –,
dijo: el Mensajero de Alá nos exhortó de una forma
tan conmovedora, que los corazones se estremecieron y los ojos derramaron
lágrimas. Nosotros le dijimos: ¡Oh Mensajero de Alá!
Parece como si se tratara de una exhortación de despedida,
así que ¡aconséjanos! Él dijo: “Os
recomiendo el temor de Alá. Escuchar y obedecer las órdenes
de vuestro emir, aunque se tratase de un esclavo etíope.
Verdaderamente, quien viva de vosotros largo tiempo verá
muchas desavenencias. Debéis pues, aferraros con los dientes
a mi tradición y a la de los califas rectamente guiados.
Y os prevengo contra las innovaciones en los asuntos del Din, pues
toda innovación que contravenga el Din del Islam es extravío
y, por lo tanto, alejamiento de la Verdad”
(10).
- Abu Amar Yarir Ibn Abdullah, dijo: estábamos
al comienzo del día con el Mensajero de Alá, cuando
vino a él una gente casi desnuda y harapienta, con sus espadas
al cuello. La mayoría de ellos o todos ellos eran de la tribu
de Mudar. Cuando el Profeta los vio, su rostro cambió de
color a causa de la imagen tan patética de dicha gente. El
Profeta entró en su casa y salió para ordenar a Bilal
que llamara al azalá y, al acabar el azalá, se dirigió
a la gente recitando una aleya del Corán: “¡Oh
hombres! Temed a vuestro Señor, que os ha creado a todos
de un mismo ser y de él creó a su pareja, para que
de ellos dos se multiplicaran muchos hombres y mujeres. ¡Temed
a Alá, Aquel por el que pedís y guardaos de romper
los lazos consanguíneos! Alá observa lo que hacéis”
. Después recitó la otra aleya del final de la sura
de ‘La Reunión’: “¡Oh creyentes!
Temed a Alá y que cada uno vea lo que aporta para el día
del Juicio” . Luego dijo: “¡Qué
todo hombre de limosna de su dinero, de sus ropas, de su trigo o
de sus dátiles”, incluso dijo: “¡Aunque
sea medio dátil!”. Un hombre de los auxiliares
de Medina , vino con un paquete lleno de dinero que casi no podía
con él. Al hacerlo, la gente que había allí
lo imitó en el acto, hasta que vi junto a la bolsa de dinero,
dos montones de comida y ropa. Y entonces vi el rostro del Mensajero
de Alá relucir de alegría, de forma pura y brillante.
Luego dijo: ‘Todo aquel que establezca una buena costumbre
en el Islam, tendrá la recompensa de su acción y de
la quien sigue su ejemplo, sin que disminuya en nada la recompensa
de los que la siguieron. Y todo aquel que establezca una mala costumbre
en el Islam, tendrá como recompensa, la carga de dicho acto
y la de aquellos que lo siguieron, sin que disminuya nada las faltas
de las malas obras de ellos” (11).
Tras la lectura de estos textos, queda totalmente claro, como Alá
castigará duramente a todo aquel que innove en el Islam algo
que no tenga fundamento y que vaya en contra de los principios del
mismo, sobre todo en lo concerniente a los actos de servidumbre
o actos de culto, pues Alá no acepta que se le adore excepto
con aquello que Él mismo ha ordenado. Por eso, toda forma
innovada que con ella la persona crea que se acerca más a
Alá siendo algo inventado por él, no le servirá
de nada, ni en esta vida ni en la otra.
EN QUE CASOS Y ASUNTOS CONCRETOS
ESTA PERMITIDA LA INNOVACIÓN EN EL ISLAM
Sin embargo, a pesar de los textos tan tajantes anteriormente
citados, sobre la interdicción de introducir cualquier tipo
de innovación en el Islam, existe la posibilidad de implantar
o adicionar asuntos en el Din, que no fueron legislados por Alá
ni Su Profeta en un principio. Para que esto sea comprendido con
claridad y no de pie a ningún malentendido, expondremos aquí
los argumentos que los ulemas y eruditos del Islam han planteado
para llegar a esta conclusión.
Primero, existe una aleya del Sagrado Corán, donde Alá
narra la historia de los discípulos de Jesús (o apóstoles)
donde éstos innovaron el monacato. Dice Alá en el
Sagrado Corán: “Tras ellos (Noé y Abraham),
mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús,
hijo de María, a quien dimos el Evangelio. Pusimos en los
corazones de quienes le siguieron (los apóstoles) mansedumbre,
misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos
sólo por deseo de satisfacer a Alá, – no se
lo prescribimos Nosotros – pero no lo observaron como debían.
Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos fueron
unos perversos” (12).
Este texto es relevante en el tema de la innovación, pues
Alá, tal como dice en la aleya, no legisló a los apóstoles
el monacato sino que fue instaurado por ellos o por algunos de ellos
por amor y deseo de satisfacer a Alá. El monacato en sí,
es un estado espiritual que tiene fundamento en la ley de Dios,
pero llevado a unos puntos extremos: como el abandono de este mundo,
alejarse de la gente, dejar de lado los placeres terrenales, etc.
Ello en sí mismo, es recomendable y, prueba evidente de ello,
lo tenemos en algunos actos de culto como el Ramadán, el
cual, es la puesta en práctica de unos principios de ascetismo
y abstinencia durante un tiempo determinado, como dejar el alimento
y las practicas sexuales por un tiempo establecido, para explotar
y desarrollar unos estados internos espirituales que por circunstancias
de diversa índole, no son trabajados durante el resto del
año. Por eso, Alá nos obligó al menos un mes
al año, el realizar el ayuno del mes de Ramadán para
ejercitar dichas cualidades espirituales. Como también ocurre
con la peregrinación, pues el realizarla conlleva el dejar
la tierra de uno, su familia, sus amigos,… en busca de la
complacencia de Alá.
Comentando esta aleya anterior, el erudito Ibn ´Aashuur
(13) en su magnífica
exégesis del Sagrado Corán dice lo siguiente: “El
monje no se casa, por miedo a que su mujer le distraiga de la servidumbre;
evita el relacionarse con la gente, por miedo a que la gente le
distraiga del recuerdo de Dios; deja el alimento suculento y las
vestimentas hermosas, por miedo a que su deseo de poseer buenas
cosas le lleven a realizar algo ilícito para conseguirlas.
Por eso, quisieron tomar el camino de Jesús y su ascetismo
en este mundo, dejando el matrimonio y otras cosas bellas de la
vida. Por eso dijo Alá: “la innovaron”
es decir, la introdujeron en su religión o en su forma de
adorar a Dios”. Sin embargo, no observaron el monacato como
debían – tal como dice Alá en la aleya –,
es decir, no aplicaron los conceptos de ascetismo como debían
y los llevaron a puntos extremos o no lo observaron correctamente.
DIVISIONES DE LA INNOVACIÓN
A partir de lo anteriormente mencionado, los ulemas y eruditos del
Islam han llegado al consenso de que no toda innovación hecha
en el Islam es extravío, sino que existen unas condiciones
y parámetros que deben observarse para que una innovación
pueda ser aceptada. Por eso, la esencia o la validez de toda innovación
debe ser medida y aprobada por las reglas y fundamentos de la legislación
islámica. Así, si una innovación introducida
en el Islam no difiere con sus reglas y fundamentos generales, dicha
innovación es admitida. Dijo el gran ulema y erudito Ibn
´abdus-Salaam (14):
“la innovación se divide en obligatoria, recomendada,
permitida, desaconsejada y prohibida (15).
Y la forma de saber la naturaleza de cada innovación, es
poniéndola bajo examen de las reglas de la jurisprudencia
islámica. Así, si la innovación está
conforme a las reglas que rigen lo obligatorio, la innovación
será obligatoria; si está conforme a las reglas que
rigen lo prohibido, la innovación será prohibida;
etc.”.
Podemos exponer a continuación unos ejemplos prácticos
sobre estas divisiones, para que dichas divisiones sean mejor comprendidas:
- Una innovación obligatoria:
la recopilación del Sagrado Corán en un solo volumen,
que además, fue la primera innovación que se hizo
en el Islam, la cual fue llevada a cabo por el primer califa Abu
Bakr a propuesta de ´Umar Ibn al-Jat-taab. Otro
ejemplo sería la creación de fundaciones humanitarias
para la ayuda de gente necesitada.
- Una innovación recomendada:
la creación de canales televisivos con el fin de transmitir
las ciencias del Islam en muchas partes del mundo, donde por circunstancias
económicas, sociales y políticas, la gente no tiene
acceso a dicha enseñanza.
- Una innovación permitida:
el subhah o mal llamado “rosario islámico”,
que suelen llevar normalmente los sufíes. Dicha innovación
es permitida, pues ella ayuda a realizar un cierto número
de invocaciones y plegarias de la tradición profética
que han venido numeradas, es decir, ciertas plegarias que, recitadas
un número de veces concretas – tal como lo ha explicado
el Profeta en su tradición – conlleva el recibir una
recompensa concreta por parte de Alá. Un ejemplo de ello
lo encontramos en el siguiente hadiz, donde el profeta Mujámmad
dijo: “Quien diga cada día: no hay más
divinidad que Alá, único y no tiene asociado, suyo
es el Dominio y las alabanzas y Él es Omnipotente,
tendrá la recompensa de aquel que hubiera liberado a diez
esclavos, se le escribirán cien buenas acciones, se le borrarán
cien malas acciones y estará a salvo de Satanás ese
día hasta que se haga de noche. Y nadie habrá hecho
algo mejor que él ese día, excepto aquel que haya
recitado esta invocación más veces” (16).
- Una innovación desaconsejable:
como el dedicar un día concreto de la semana, o un mes, o
un año, para realizar algún acto de servidumbre establecido
en el Islam, ya sea el azalá, el ayuno, la lectura del Corán,
la invocación o el recuerdo de Alá, etc. Si dicho
día, bajo los textos del Sagrado Corán y de la tradición
profética, tiene alguna virtud concreta, no ocurre nada que
se dedique ese día para adorar a Alá, pues ello mismo
constituye una forma de magnificar los días que Alá
ha bendecido o ha elegido por algo especial. Dice Alá en
el Sagrado Corán: “Por eso, si alguien magnifica
las cosas sagradas de Alá... es debido al temor de Alá
que tienen los corazones” (sura de la peregrinación:
32). Sin embargo, si en dicho día – bajo los textos
canónicos – no hay ninguna virtud con la que Alá
lo haya agraciado de alguna manera, entonces no es aconsejable hacerlo.
Y es ahí mismo donde reside la interdicción de la
innovación, pues nadie, absolutamente nadie, puede opinar
que tal día del año – sin referencia alguna
en los textos fundamentales del Islam –, tenga alguna bendición
concreta o algo por el estilo, pues con el paso del tiempo, la gente
puede pensar que dicho día es especial y que fue establecido
por Alá. Primero porque no tiene conocimiento de lo Oculto
y, segundo, porque el hacerlo supondría el mentir sobre algo
referido a la divinidad y a su dictamen. Es más, si la gente,
con el paso del tiempo – llega a creer que el realizar un
acto de servidumbre concreto a un día u hora determinada,
sin que exista un texto que lo pruebe, forma parte del Din del Islam,
entonces, dicha innovación está totalmente prohibida
y no es para nada admitida.
- Una innovación
prohibida: como el tomar una madre de alquiler.
Pues en el Islam, todo lo relacionado con los lazos consanguíneos
debe estar totalmente claro y no vale cualquier intromisión
entre la pareja legalmente establecida: marido y mujer. Pues a pesar
que la salvaguardia de la procreación es uno de los objetivos
de la legislación islámica, los fines, en el Islam,
no justifican los medios. Por eso, debe estar totalmente claro –
por derecho propio y bien de toda persona –, y todo niño
debe saber quienes son sus padres reales y, también, no debe
existir intromisión alguna en la pareja legal. Un ejemplo
para aclarar este punto, lo tenemos en el de una pareja que, por
diversos motivos, uno de los dos sea estéril y, con el fin
de tener descendencia, recurren a la inseminación artificial
del óvulo de la mujer – por ejemplo –, con el
semen de otro hombre que no sea el de su marido, para que así
la mujer quede embarazada. Esto está prohibido en el Islam,
porque el niño que va a nacer no es fruto de la unión
legal de ambas personas, sino que ello es fruto de otra persona
ajena a la pareja y, por lo tanto, el padre del niño no es
el marido de la mujer del matrimonio legalmente establecido.
Sin embargo, para dar una división o una visión más
precisa y más correcta de esta división presentada,
debemos decir, que toda innovación debe estar fundamentada
y basada en los objetivos y fines de la legislación islámica
y, si dicha innovación no difiere con los objetivos y fines
establecidos, entonces dicha innovación puede ser admitida.
Por ello, toda innovación en lo referente al dogma y en los
actos de servidumbre o de culto está totalmente fuera de
lugar, pues en este campo, no se necesita de ninguna innovación.
Primero, porque el dogma es algo relativo a lo oculto: esencia de
Alá, Sus cualidades, los ángeles, el infierno, el
paraíso, etc. y, por lo tanto, es algo a lo que no tenemos
alcance y que simplemente hablar sobre ello sin ninguna referencia
de la revelación, sería mentir sin más. Y segundo,
porque los actos de servidumbre los ha dispuesto Alá y, es
Él como Divinidad Suprema, quien dictamina como quieres ser
adorado y no es el hombre quien ello predispone.
Como conclusión, podríamos decir, que está
prohibido el innovar en los objetivos y no en los medios que nos
ayuden a realizar dichos objetivos, pero siempre teniendo en cuenta
que dichos medios no difieran las reglas generales, pues en el Islam
– como hemos señalado –, los fines nunca justifican
los medios. Un ejemplo de ello lo tenemos en lo referente a los
sistemas políticos que los musulmanes pueden adoptar para
instaurar un régimen islámico. Por raro que parezca,
los musulmanes – si así lo ven correcto y pertinente
– podrían instaurar una república islámica.
Ello es debido a que no existen textos en la legislación
islámica que especifiquen de forma detallada un régimen
político concreto, pues Alá sabía que lo mejor
era dejar en manos del creyente la mejor forma de gobernar y hacer
política en cada momento y lugar, pero siempre con el fin
de aplicar y predicar la palabra de Alá. Elegir o crear un
sistema político es, por tanto, una innovación –
en algunos casos obligatoria – para poder plasmar unos objetivos
concretos y dictaminados por Alá. Unos objetivos inmutables
y esenciales, para que la vida del ser humano sea la mejor tanto
en ésta como en la Otra. Dice Alá en el Sagrado Corán:
“A quienes, si les diéramos poderío en la
tierra, harían la azalá, darían el azaque,
ordenarían lo que está bien y prohibirían lo
que está mal. El fin de todo es Alá...”
(17).
Ahora, quisiéramos explicar las aleyas anteriormente expuestas
como argumentos que prohíben la innovación en el Islam,
pues el haberlo hecho con anterioridad, no habría aclarado
unos conceptos que era necesario conocer y, por consiguiente, comprender
las argumentaciones que los eruditos han presentado. Dice Alá
en el Sagrado Corán:
- “¿Qué hay detrás de la Verdad sino
extravío?” . Es decir, tras la Verdad revelada
por Alá, no hay nada ni nadie que pueda venir con otra “Verdad”,
pues Alá, tal y como así lo dicta uno de sus atributos
es la Verdad absoluta (al-Haqq), y es Él Quien puede decir
lo que es la Verdad, pues es Él Quien la conoce.
- “No hemos descuidado nada en el Libro” .
Es decir, nada de aquello que el ser humano necesita conocer lo
hemos descuidado el mencionar en el Sagrado Corán, sobre
todo aquello relacionado con lo oculto, el origen y fin de la vida
del ser humano, de donde procede, a donde va, su esencia misma,
la manera de convivir con sus semejantes, etc.
- “Pues si porfiáis en algo, remitíos a
Alá y a Su Mensajero” . Es decir, si habéis
de buscar la solución de algo, buscadlo en el Sagrado Corán
y en la tradición profética, pues en ellas encontraréis
la respuesta a lo que buscáis. Por eso, si los ulemas no
encuentran algún texto concreto que les de una solución,
entonces, recurren a los objetivos y finalidades de la legislación
revelada por Alá, para encontrar la solución correcta,
aparte de otras metodologías establecidas y basadas en las
mismas fuentes del Islam.
- “Y este es Mi camino recto, seguidlo pues, y no sigáis
otros caminos (que os distraigan y os alejen de él) y os
hagan dividiros” . Es decir, si buscáis otro camino
con el que adorar a Dios y servirle, no lo encontraréis y,
si lo encontrarais, dad por seguro que no es un camino recto, pues
lo más seguro es que aquellos que llaman a dicho camino estén
extraviados al igual que lo está el camino que predican y
al que invitan a conocer y seguir.
- “Di: (¡oh Profeta!) ¡Oh hombres, si amáis
a Alá, seguidme pues. Él os amará y perdonará
vuestras faltas!” . Es decir, seguidme, pues no encontraréis
nada mejor que lo que yo he traído, pues aquello que traigo
es una revelación proveniente de Alá. Y si así
lo hacéis, encontraréis la complacencia de Dios y
esté os amará.
Por último debemos aclarar, que aquellas personas que dictaminan
lo que es una innovación permitida o prohibida, son únicamente
los ulemas y los eruditos del Islam y, por lo tanto, no le está
permitido a nadie que no reúna unos requisitos concretos
y establecidos, dictaminar cual o tal innovación es aceptada
o no. Y no sólo en este tema concreto, sino en todos los
demás, aplicando la palabra de Alá cuando dice: “Y
si no sabéis, preguntad a la gente del recuerdo”
(18).
(1) Sura de al-Hiyr:
9.
(2) Sura de la familia
de Imrán: 23 - 24.
(3) Sura de Jonás:
32 .
(4) Sura de los rebaños:
38.
(5) Sura de las mujeres:
59.
(6) Sura de los rebaños:
153.
(7) Sura de la familia
de Imrán: 35.
(8) Relato transmitido
por al- Bujaariy y Muslim.
(9) Hadiz transmitido
por Muslim.
(10) Relato recopilado
por at-Tirmidiy.
(11) Relato transmitido
por Muslim.
(12) Sura
del hierro: 27.
(13) Se
trata de Muhammad at-Taahir Ibn ´Aashuur. Nació
en el año 1879 en un barrio de la capital de Túnez
y murió en el año 1973. Fue uno de los grandes ulemas
y pensadores del siglo pasado. Entre sus obras más destacadas
se encuentra su exégesis del Sagrado Corán (de más
de 30 volúmenes) titulado “Redacción e iluminación”
y su libro “Finalidades y objetivos de la legislación
islámica”.
(14) Se
trata de ´Is-sud-din ´Abdulasis Ibn ´abdus-Salaam.
Nació en el año 572 de la Hégira – 1176
de la era vulgar, y murió en el año 657 de la Hégira
– 1259 e.v. Fue uno de los grandes sabios del Islam, como
también influyó políticamente en los gobiernos
de su época. Enseñó y vivió en Siria
y Egipto, siendo una de las grandes personalidades de su época.
(15) La
división mencionada, es la misma establecida por los alfaquíes
en lo referente a la clasificación de los distintos actos
realizados por todo musulmán y su valor legislativo. Es decir,
el acto prohibido, el obligatorio, el recomendado, el desaconsejable
y el permitido.
(16) Invocación
recopilada por al-Bujaariy.
(17) Sura
de la peregrinación: 41.
(18) Sura
de los profetas: 7.
|