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EL PRINCIPIO DE PREVENCIÓN
El “principio de prevención”,
es un término técnico que hace referencia a una de
las reglas de la metodología y fundamentos del derecho islámico.
El conocimiento de dicha regla – extraída de los mismos
textos canónicos del Islam: el Sagrado Corán y la
tradición profética –, es esencial, ya que ayuda
al musulmán a comprender el porqué de muchas prohibiciones
en el Islam.
Esta regla fundamental de la metodología
del derecho islámico está aceptada de forma consensuada
por la mayoría de las escuelas jurídicas del Islam,
ya que las mismas fuentes del Islam nos muestran que es una forma
de dictamen que Alá mismo a la hora de prohibir algo a los
musulmanes, teniendo en cuenta las consecuencias a las que puede
conducir algunos actos. Con este método, los alfaquíes
deciden asuntos en los que no existe un texto canónico que
nos de una solución concreta y explícita.
Dicha regla extraída de las
fuentes fundamentales del Islam, nos muestra, que muchas de las
interdicciones que Alá ha preescrito no se limitan a prohibir
un acto o un objeto en sí, sino que en bastantes ocasiones
nos prohibe ciertas cosas que, aunque a primera vista no encierren
algo malo, el realizarlo puede acarrear a la persona males mayores.
Ello en sí mismo, es una prueba evidente de la inmensa Misericordia
de Alá hacia sus criaturas y también, una muestra
de su conocimiento completo de Su creación. Además,
Alá – tal como prometió al ser humano –,
está encargado de preservarle del mal y dirigirle a lo correcto.
Dice Alá en el Sagrado Corán: “Dijimos (Alá,
cuando ordenó a Adán y Eva descender del paraíso):
¡Descended todos de él! Si pues, recibís de
Mí una dirección, quienes sigan Mi dirección
no tendrán que temer y no estarán tristes”
(1). Sobre todo, Alá nos
invita a recapacitar en nuestras obras antes de llevarlas a cabo,
para que nadie se lamente el resultado de sus actos. Por eso, antes
de que el ser humano caiga en algo malo, Alá le prohibe que
se acerque a todo aquello que, a corto o largo plazo, puede conducirle
a cometer cosas no deseadas por Alá. Sobre todo, encontramos
dicho principio en todo aquello relacionado con las relaciones sociales
y humanas, pues muchas cosas que a simple vista pueden parecer sandeces
o pequeñeces, pueden generar odio, malentendidos, enfrentamientos
y rencores y, pueden llevar a la persona en algunos casos a cometer
el peor de los actos.
Podemos citar un número de
prohibiciones o interdicciones tanto del Sagrado Corán como
de la tradición profética, a partir de las cuales,
los alfaquíes y metodologiotas del Islam han extraído
esta regla fundamental.
Textos del Sagrado Corán
- Dice Alá, prohibiendo a la persona – sea este hombre
o mujer – el mirar a otra con una intención sensual
o sexual: “Di (oh, Profeta) a los creyentes que bajen
la vista con recato y que sean castos. Es más correcto. Alá
está bien informado de lo que hacen. * Y di a las creyentes
que bajen la vista con recato, que sean castas” (2).
- Dice Alá en otra aleya: “¡Evitad(3)
la fornicación: es una deshonestidad! ¡Mal camino...!”
(4). Apreciamos aquí, que
Alá no sólo ha prohibido el adulterio y la fornicación,
sino el aproximarse al mismo, es decir, que el musulmán debe
evitar todo aquello que pueda conducirle a dicho acto para que así,
el musulmán no caiga en el pecado.
-
- La interdicción de tomar alguna bebida que contenga un
mínimo de alcohol, ya que aunque no produzca embriaguez,
puede incitar a la persona a tomar más y provocar en ella
adicción y, más tarde, dependencia. Dice Alá
en el Sagrado Corán sobre las bebidas alcohólicas:
“El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio
entre vosotros valiéndose del vino y de los juegos de azar,
e impediros que recordéis a Alá y hagáis el
azalá. ¿Os abstendréis, pues?” (5).
Textos de la tradición profética
- La prohibición de pedir la mano de una mujer estando ésta
ya pedida por otra persona. Dijo el Profeta en un hadiz: “Que
nadie de vosotros pida la mano de una mujer, cuando un hermano (en
la fe) ya lo haya hecho” (6).
No cabe duda de las consecuencias que puede ocasionar una persona
entremetiéndose en asuntos que no le atañen, sobre
todo cuando están relacionados con las relaciones amorosas
o sentimentales.
- Dijo el Profeta: “El asesino no hereda”
(7). Así, toda persona que haya cometido
un asesinato no tiene derecho a heredar, como también, toda
persona – que tras una investigación –, se descubra
que haya ordenado o causado la muerte de alguna persona en concreto
para heredar de la misma. De esta forma se corta de raíz,
todo intento por parte de alguien de acabar con la vida de una persona
para, que de este modo, a nadie se le pase por la cabeza el acabar
con algún familiar para heredar sus bienes “de
forma anticipada”. De este mismo precepto, se ha extraído
una regla jurídica que dicta: “Aquel que intenta
conseguir un derecho legal que le pertenece, antes de su tiempo
establecido, se le inhibe de citado derecho”.
- Dijo el Profeta: “Deja aquello que no es de tu incumbencia
y toma aquello que sea de la tuya”
(8).
- Y otro hadiz dijo: “Ciertamente, lo lícito es
obvio y lo ilícito es obvio, y entre los dos hay asuntos
dudosos acerca de los que mucha gente no sabe. Quien se guarda de
los asuntos dudosos se purifica en su religión y en su honor,
y quien cae en los asuntos dudosos, caerá en lo ilícito.
Como el pastor que pasta alrededor de un prado vedado, y que está
apunto de llevar a su rebaño al campo de otro”
(9).
- Y dijo el Profeta – la paz y las bendiciones de Alá
sean con él –: “El acto piadoso es aquello
con lo que tu corazón se siente tranquilo. Y el pecado es
aquello que pica en tu alma y te rasca el pecho sin dejarte en paz”
(10).
- Dijo en otro hadiz: “De los peores pecados que puede
realizar el musulmán es que insulte a sus padres”.
Los compañeros que habían junto a él le preguntaron:
“¡¿Cómo puede un musulmán insultar
a sus padres?!” El Profeta dijo: “Éste insulta
a los padres de otra persona y ésta, insulta a los suyos”
(11).
- Una vez el Profeta estaba junto a su esposa cogiendo ropa y ésta
dijo: este vestido le vendrá bien a fulana, pues es pequeña.
El Profeta la miró con mala cara y le dijo: “Si
hubieras mezclado esa palabra con el mar, lo habrías ensuciado”
(12).
(1)
Sura de la vaca: 38.
(2) Sura de la luz:
30 - 31.
(3) Literalmente en árabe:
"No os acerquéis".
(4) Sura de "el
viaje nocturno": 32.
(5) Sura de la mesa
servida: 91.
(6) Relato transmitido
por Ahmad, an-Nasaaiy y otros.
(7) Narrado por Ahmad,
Malik y otros.
(8) Relato recopilado
por at-Tirmidiy, an-Nasaaiy y otros.
(9) Relato narrado
por Muslim y otros.
(10) Narrado por
Muslim y otros..
(11) Relato recopilado
por al-Bujaariy, Muslim y otros.
(12) Hadiz relatado
por
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