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En este apartado, quisiéramos
dar a conocer algunos pequeños retazos culturales, en los
que se aprecia, la impregnación musulmana histórica
y cultural de occidente. De entre las muchas cosas que el Islam
ha aportado a muchas culturas - entre ellas la occidental -, encontramos
dichos con notoria influencia del Islam.
De entre ellos, podemos citar un dicho muy conocido el cual dice:
"En esta vida hay que hacer tres cosas:
escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo".
Este dicho tan conocido, se basa en la adaptación
de un relato profético de Mujámmad, Mensajero del
Islam. Este dicho, aun siendo tan conocido, pocos conocen su significado
y el objetivo de estas tres cosas mencionadas, que son: el hijo,
el libro y el árbol. Como también suponemos, que mucha
gente se habrá preguntado el porqué de estas tres
cosas en particular.
El relato en sí cita lo siguiente: "La
recompensa de todo trabajo que realiza el ser humano, finaliza cuando
éste muere, excepto tres cosas: una limosna continua, un
saber o un conocimiento beneficioso y un hijo piadoso que pide por
él, cuando éste est? en la tumba". (Relato
profético transmitido por Muslim, Abu Daud
y otros narradores).
De entre las enseñanzas dogmáticas que
enseña el Islam, se encuentra la creencia en el último
Día o el día del Juicio, donde Alá - Alabado
sea -, juzgará a todos los seres humanos por sus acciones
y los premiará o castigará conforme a sus actos realizados
en esta vida presente. Dice Alá en el Sagrado Corán:
"La Hora llega - estuve a punto de ocultarla - para que
cada uno sea retribuido según su esfuerzo" (sura
Taha: 15).
En el Islam, todo buen trabajo que el musulmán lleva a cabo,
Alá se lo recompensará el día del Juicio, ya
que como Él mismo dice en el Sagrado Corán: "Quien
haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá",
(sura el terremoto: 7). Dicha recompensa, le ayudará a pasar
el examen de la toma de cuentas, donde se medirán todas sus
acciones - buenas y malas - y, al final, Alá dictaminará
su destino final: bien al Paraíso o bien al Infierno. Por
ello, cuando el musulmán muere, muere con él la posibilidad
de realizar más obras piadosas. Sin embargo, por Gracia y
Misericordia de Alá, el fruto de las buenas obras puede seguir
trayendo recompensa al musulmán aun estando éste ya
muerto. En este relato profético en concreto, se hace referencia
a tres cosas que le seguirán trayendo al musulmán
recompensas, las cuales verá reflejadas en el registro donde
figurarán sus acciones, el día que se presente ante
Alá.
La limosna continua a la que se hace referencia en
el relato profético, es toda buena obra que sigue dando sus
frutos a la persona que la ha hecho, sin que éste tenga que
volver a realizarla de nuevo para conseguir una nueva recompensa,
tal y como en este ejemplo adaptado se nos da el ejemplo del árbol.
La persona que planta un árbol o pone la semilla del mismo
para que crezca un árbol, será recompensada, cuando
cualquier persona coma de él algún fruto, repose bajo
su sombra o le pueda contraer cualquier beneficio en particular.
Otro ejemplo, podría ser, cuando una persona da una donación
para construir un hospital. Así, toda persona que se beneficie
por la ayuda que le preste dicho hospital, será tenido en
cuenta por Alá igualmente y se lo recompensará a dicha
persona, aunque ésta esté muerta y mientras dicho
hospital siga funcionando.
En cuanto al libro que se cita en el famoso dicho,
hace referencia al saber o al conocimiento que puede dejar alguna
persona tras unos estudios o unas investigaciones. Sin embargo,
dicho conocimiento debe ser beneficioso y provechoso para la gente,
ya que si fuera al contrario, todo el mal que pudiera dejar alguien,
ya sea ello en forma escrita o materialmente, y la gente, se viera
perjudicada por ello, todos los males que pudiesen acarrearse de
dichas obras, serán tomados en cuenta por Alá, no
sólo contra la persona que lo hizo, sino también,
contra aquel que los transmite, los divulga o los materializa. Es
más, todo el mal que haga la persona originaria y las que
lo hagan tras él, el castigo acumulado por todos ellos, le
será tenido en cuenta a la persona originaria del mal. Hay
muchas aleyas y relatos proféticos referentes a este tema
en el Islam. De entre lo mucho que existe, podemos citar el relato
profético siguiente: "Quien establece una buena costumbre
en el Islam, tendrá la recompensa de su acción y aquella
de quien sigue su ejemplo, sin que disminuya en nada (para la persona
originaria del acto piadoso) la recompensa de los que la siguieron.
Y quien establece una mala costumbre en el Islam, caerá sobre
él su castigo y de todo aquel que la siguieron, sin que disminuya
nada del castigo (para la persona originaria del mal) que fueron
acumulando". (Relato transmitido por Muslim).
Finalmente, el hijo al que se hace referencia en el
dicho, es el hijo que hace plegarias a Alá por su padre,
cuando éste ya fallecido, recibe la Misericordia y el Perdón
que Alá le manda, tras haber escuchado al hijo. En el Islam,
no hay nada más santo y más importante tras la unicidad
de Alá, que el respeto y amor a los padres. Dice Alá
en el Sagrado Corán: "Tu Señor ha decretado
que no debéis servir sino a Él y que debéis
ser buenos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos envejecen
en tu casa, no les digas: "¡Uf!" y trates con antipatía,
sino sé cariñoso con ellos" (sura del viaje
nocturno: 23). Y, cómo no van a recibir los padres dicho
trato, siendo ellos quienes le dieron la vida, lo criaron, lo mimaron,
lo amaron, le dieron todo lo que tenían en sus manos y más,
siempre pensando en lo mejor para él, hasta que llegara el
día en que pudiera valerse por sí mismo. Por ello,
faltar el respeto a los padres y desobedecerles, es de las faltas
más graves que existen en el Islam.
Esta, es la explicación de este relato
profético y la aclaración del dicho tan conocido,
pero tan poco comprendido.
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